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miércoles, 25 de julio de 2012

Los barranquitos

El barranquismo es un deporte consistente en progresar (nadando, caminando, saltando, trepando, manejando cuerdas, o-como-sea,...), por el cauce de un río o por un cañón, salvando las dificultades y cambios de nivel que se presenten.

Es una de esas actividades que molan mucho y que sin embargo no practico habitualmente: siempre tenemos intención de ir más, y al final se queda en 3 ó 4 veces al año. Reconozco que soy un ignorante al respecto, y un poco cagado a veces, pero lo cierto es que cada vez que formamos un grupito para ir lo paso bien (por lo menos mientras no nos metemos en buenos fregaos).

Pues bien, el lunes unos amiguetes nos acercamos a Melón para hacer el barranco del Cerves. Es corto y bastante asequible, pero divertido y bonito, ideal para una escapada rápida. En la aproximación tardamos algo más de lo habitual, pues ahora hicieron unas pasarelas y arreglaron la pista, y no se puede bajar el coche. Por cierto, con el calorazo que hacía subimos en plan Full-Monty, con los neoprenos en la mano/mochila.

Ya arriba, bañito inicial, saltitos de calentamiento, y empezamos. El primer resalte no montamos rápel porque todo el mundo saltó por la izquierda; no es muy alto, pero hay poco margen en la poza. Después hay una cascada (que rapelamos), una zona de pateo, y otra cascada de unos 30m rematada en un tobogancito (rápel y dejarse caer). Como se hacía tarde, la última cascadita ya no la hizo todo el mundo (ya estábamos abajo y había camino por la derecha), y eso que tiene su gracia porque hay que colarse por un agujero.

Vamos, que buen bocata, buena compañía, y buena actividad de tarde. Esperemos que no tardar mucho en repetirla.


PD. Nadie llevó cámara, así que dejo unas fotos del mismo barranco pero de hace un par de años.

martes, 17 de julio de 2012

GMTA'12 #6: Subida al Pindo

Pulguillas en la arena de la playa; eso parecíamos en muchos de los tramos los que nos aventuramos en la 2ª edición de esta Subida al Pindo del GMTA (se celebró este sábado con las actividades del IV Encontro Monte Pindo organizado por PedraMar).


El recorrido de la carrera se basaba en el trazado del 2011, sólo que lo agrandaron añadiéndole unos 8 ó 9 kilómetros más en la parte central.

Así, tras el paseo por la playa (como les gusta a esta gente que nos mojemos los pies), la subida inicial entre taludes, y el posterior tramito llevadero, llegamos al caos de rocas que tanto dio que hablar el año pasado, y que en esta ocasión fue mucho más divertido. Después un poquito más de subida por zonas ya con vegetación, chapoteando como niños pequeños, y, en vez de bajar otra vez hacia la costa como se hacía antes, dimos un rodeo.

De los 600m aprox. nos hicieron bajar, con algún llanito de por medio, hasta unos 170m, y otra vez remontar hasta los 520m con algunas subidillas cabronas, pasando por lajas y rocas (digo así, porque piedras había por todas partes), por el vértice geodésico, y por un buen rato de arañazos con los tojos autóctonos. Desde allí ya era todo bajar hacia el pueblo desandando el recorrido del inicio, y procurando llegar a meta lo más entero posible.

Personalmente no me quejo, pues aunque tenía malas sensaciones, al final no fui tan mal. Acabé en 2:52:00 los 20km y poco con 1200mDa+, el trazado me encantó pues me va lo técnico, y lo que es más importante, lo pasé bien y no tuve problemas (sólo algún susto, supongo que como everybody). El que sí que fue bien fue AV, mi compañero de viaje, que hizo top-ten.

De todas formas, hay que reconocer que a algunas personas que no estén acostumbradas a este tipo de terreno se les puede atragantar, pues es una prueba bastante técnica y durilla. Y si tienes mala suerte puede ser peligrosa (aunque no por ello deja de estar guapa), por eso la mayor parte del tiempo tienes que ir bastante concentrado en la pisada, ¡es tan fácil torcerte un tobillo o caerte! Además el otro día había un riesgo añadido: algunas zonas estaban bastante resbaladizas o incluso encharcadas, pues aunque hizo buen día había llovido antes (si lloviese el día de la prueba otro gallo nos cantaría, a todos). Pero bueno, afortunadamente, creo que no hubo accidentes preocupantes. En resumen, otra de esas carreras que molan y que deseamos repetir, y un entorno precioso: por sus formaciones rocosas, por su forma, por sus vistas,...

 

Fotos: col.priv., álbumes de GMTA por safardatxo (tomados de CeG), y más (disculpa olvidé la fuente).

viernes, 6 de julio de 2012

Escapada al CdS-francés (días 3 y 4)

DÍA 3

No madrugamos mucho, la verdad, pero aún así antes de las 9 estábamos ya pedaleando en dirección San Xil, Calvor y Sarria (ni nos planteamos la opción de Samos, menos "auténtica"). Al principio tocaba subir, después era todo bajada y llaneo. En Sarria tomamos un psicolabis y seguimos. Saliendo de allí encontramos un bosque precioso... donde tocó volver a empujar la bici un rato.

Aunque el sol salía sólo a ratos, al mediodía hacía calor, así que nos tomamos con calma el siguiente tramo, en el que predominaba la subida. Íbamos haciendo paradillas (como Barbadelo y Ferreiros), sacando fotos,... y sin darnos cuenta nos acercábamos a Portomarín. Había muchos peregrinos en esta zona, así que había que ir con cuidado y entrenar el "Buen Camino".

Al llegar a Portomarín todavía era muy temprano y no queríamos estar toda la tarde tirados, así que decidimos no parar y avanzar un poco más. Aunque el siguiente tramo no tenía mucho atractivo, lo pasamos bien. Fuimos charlando y jugando, RL iba bien, y a ratos nos acompañaba un italiano en bici... ¿Italia? ¡El partido! Esa noche la selección jugaba la final de la Eurocopa y, aunque no somos muy futboleros, queríamos verlo. En el albergue público de Hospital-Ventas de Narón nos encontramos con una gente enrollada, llevábamos otros 56km, y eran más de las 18, así que nos quedamos allí.

Vimos el partido cenando en el único bar que había, acompañados de una numerosa familia yanqui, una pareja italiana, y compartiendo mesa con una andaluza, un catalán, y uno que ni él sabía de dónde era. Del resultado no me acuerdo, pero cuando fuimos a dormir casi quedamos de puerta afuera. Sin palabras.

DÍA 4

La mega-cena del día anterior había hecho mella. Estábamos pesados, así que salimos sin tomar nada y desayunamos en Palas de Rei. Poco a poco fueron cayendo más kilómetros y llegamos a Melide. Después de unos días atravesando pueblos, aldeas ganaderas, y caminos silenciosos, fue un poco chocante volver al tráfico y el ruido.

De aventuras anteriores recordaba que los siguientes tramos eran de toboganes rompepiernas pero rápidos, sin embargo ahora los vi más duros (sería el efecto de las alforjas). Era un baja a Boente, sube a Castañeda, baja a Ribadiso, sube a Arzúa. En Arzúa hicimos la comida de picnic en un parque, y al ir a sacar una foto... se me cae el teléfono y se rompe (snif). Aún queda mucho día por delante, y RL está animada así que decidimos tirar ya para Santiago: con calma, parando de vez en cuando a reposar y comer, pero directos.

Esta zona que se acerca a Santiago tiene unas corredoiras preciosas, tan envueltas en vegetación que parece que vas de noche. Pedalada a pedalada llegamos al alto de Santa Irene y a Pedrouzo. Ahora la zona ya es conocida: hay que ganar altura hasta el aeropuerto de Lavacolla, después el Monte del Gozo, y bajar ya a Compostela. Hubo algún tramo duro, pero RL me sorprendió gratamente. La verdad es que fue bastante jabata.

Los últimos kilómetros son algo feos, y ya en la ciudad hay que ir por la acera, en ocasiones desmontado por prohibiciones algo absurdas. Pero eso no evitó que nos hiciera ilusión llegar a la catedral. Fuimos a por las Compostelas, tomamos un refresco y un helado (merecidos tras los 86km de hoy), y esperamos a que nos vinieran a buscar disfrutando del ambiente del Obradoiro, a la vez turístico y místico.
En resumen, el trayecto fue corto porque no teníamos mucho tiempo ni para hacerlo ni para preparlo, pero lo pasamos muy bien y no hubo problemas. Buena experiencia juntos; para repetir.


jueves, 5 de julio de 2012

Escapada al CdS-francés (días 1 y 2)


DÍA 1

Toca madrugón para coger el tren que, tras infinitas paradas, nos deja en Ponferrada a las 11 y pico de la mañana. Entre comprar comida, ajustar bicis/alforjas, repartir la carga, ir al albergue a por la Credencial del peregrino, y... dar un paseillo, se nos fueron las primeras horas. Así, casi a la hora de comer empezamos el pedaleo.

La salida de la ciudad se hace por un carril-bici y por aceras hasta llegar a una original zona residencial, después, casi siempre por asfalto, se van pasando pueblos sin encanto Columbrianos, Fuentes Nuevas, y Camponaraya; cosa aparte es el agradable Cacabelos (nos llamó la atención su albergue, a base de cabinas dobles construidas aprovechando el muro de la iglesia). Hasta Villafranca del Bierzo se llegaba por una zona algo más bonita, con toboganes y entre viñedos.

RL quería seguir, pues aún era pronto (sólo habíamos hecho 27km), pero en mi opinión era mejor parar. Sé de sobra que en este tipo de rutas lo que afecta, más que el cansancio físico del kilometraje (que no es tanto, pues el ritmo es bajo y el esfuerzo se reparte a lo largo del día), es el cansancio postural (máxime cuando uno no está acostumbrado al apoyo de las manos, la curvatura de la espalda, la presión en el culete,...).

Por eso al final nos quedamos toda la tarde en Villafranca de paseo y turisteo. Fuimos a un albergue de ambiente hippie-artesano llamado Ave Fénix; era un sitio peculiar, pero al final no resultó malo.



DÍA 2

Al salir el sol los inquilinos, casi todos guiris, madrugamos para patear/pedalear otra jornada, y dura, pues nos espera subidilla. En el Ave Fénix lo sabían, pues el desayuno era contundente: nunca habíamos combinado la leche con una tosta de huevo frito con pimienta.

Así, ya tempranillo estábamos en el famoso andadero por el arcén amarillo de la N-VI, bajo una lluvia intermitente. Hasta Vega del Valcarce se va bien, subiendo suave; al abandonar la nacional y meterse hacia Las Herrerías el asunto se complica; y cuando nos desviamos por el monte hacia la Faba (para ir por el Camino original, el de caminantes), la cosa ya se pone brava, pero brava. En esta zona vimos a un grupo de corredores que estaban haciendo el Camino por relevos... ¡como se me calentó la neurona pensando en mi libreta de retos pendientes!

En la subida gorda (unos 700m Da+), tuvimos que ir desmontados mucho rato, y empujando la bici con las alforjas... Vamos que nos adelantaban los mochileros. Pero vale la pena, porque el paisaje es muy chulo. La pendiente se redujo un poco al pasar la Laguna y aproximarnos al Cebreiro (¡y a Galicia!). En ese lugar mítico que es el Cebreiro (y no sólo por el CdS), paramos a descansar, dar una vuelta, comentar la reciente visita en el UTAC, y comer un menú caliente... con caldo de 1º.

Con algo de frío, y la pesadez de la sobremesa, costó volver a arrancar. Y eso que hasta el alto de San Roque y Hospital era fácil. Para dura ya estaba la subida al Alto do Poio; desde allí picaba siempre para abajo. En esta zona paramos varias veces: una por avería mecánica con mi cadena, otra por un amago de atropello a una vaca, y otra en un puesto de frutos rojos (donde conversamos con la señora que los cultivaba/vendía).


Al llegar a Triacastela llevábamos 54km, y un buen desnivel, así que decidimos parar, hacer la compra, y buscar albergue con tiempo. La mayoría estaban completos, así que acabamos en uno privado, el Complejo Xacobeo, que estaba muy bien (aunque no tuvimos suerte con la compañía, pues había algún que otro "petardo" con bici).