Páginas

miércoles, 15 de febrero de 2012

GMTA'12 #2: Nocturna da Illa de Arousa

Una de las pruebas del GMTA'12 más esperadas era el trail nocturno en la Illa de Arousa. Tenía muy buena pinta: correr en la oscuridad, dando una vuelta a la isla, por terrenos distintos (playa, rocas, monte, pistas, asfalto),... Vamos, que por momentos parecía que estabas en la Transgrancanaria.

Pero estos días está dando que hablar, y yo no voy a ser menos. Tras correr los 7 trails, creo que la organización es, en general, bastante buena, aunque sigo viendo cosas que no me gustan, como ya comenté. Y hay que decirlas, porque que lo hagan bien y que estemos agradecidos no es sinónimo de que tengamos que callar errores evidentes o aspectos mejorables. Opinemos sobre algunos puntos, siempre de forma comprensiva y constructiva, claro.

El circuito estaba bastante bien señalizado con unas marcas reflectantes, es decir, que se lo curraron. Aún así hubo gente que se perdió (algo que puede pasar en cualquier sitio), probablemente fruto de despistes, o de "malas intenciones". Algunos se beneficiarían de ello recortando y atajando, y otros saldrían malparados haciendo metros de más (caso de AM, que iba para ganar).  La vida es así.

Las medidas de seguridad
Eché en falta la presencia de algún voluntario más en las zonas con coches. Entiendo que la Illa no es lugar con gran densidad de tráfico, pero algunos cruces se hicieron peligrosos, y pudo haber incidentes en ellos.

Hay gente que se queja de otras cosas: que si chip y clasificaciones, que si  avituallamientos, que si material mínimo, que si información previa, que si la espera al frío por la camiseta (que por cierto, no es obligatorio cogerla, ni hacerlo justo al entrar en meta, y además si no la dieron dentro del edificio será por algo, pues el frío también lo sufrieron ellos; para evitar críticas la próxima vez que la den previamente, cuando vas a por el dorsal). Algunos de estos peros tienen fundamento y tendrán explicación, otros son pequeñeces que no deberían empañar el trabajo hecho por la organizaçao.

Lo que sí es grave y no hay por donde coger, y perdonen, es el tema de las Andainas. La gente ya estaba molesta el año pasado, pero tras lo de este finde ya está quemada. Por informaciones muy cercanas, pues a todas las pruebas me han acompañado varios/as andarines, me consta que son un desastre. Las quejas son diversas: se dice una cosa y se hace otra (en distancia, recorrido, comida,...), hay mucha desorganización,... y son caras para lo que se ofrece. En este caso hubo gente que pagó 10€ (o 12.50€), por caminar unos 4km (al final hicieron más, pero a su aire), sin ver nada interesante ni informarse, sin que les dieran ni un trozo de plátano, e incluso perdiéndose. GMTA dice que las rutas las organizan los Concellos y que ellos no tienen la culpa. Y será cierto, pero lo cierto es que algo falla.


En fin, vamos a lo que importa: disfrutar corriendo por ahí. La carrera se hizo durilla, para mí más de lo esperado, y no por la nocturnidad y alevosía (algo a lo que estoy acostumbrado), sino por dos razones: una, el viento y el frío que me dejaron medio tieso y me hicieron moquear todo lo que tenía acumulado del resfriado de esta semana; y dos, porque era bastante plana y entonces había que correr "rápido y sin descanso" (era más para galgos que para cabuxas).

Quitando los, supongo inevitables, trozos de asfalto/acera, el recorrido fue chulo, alternando senderos, arenales de playa, zonas de rocas,... Salimos del Concello en dirección norte, con un par de pasos muy bonitos. Pasamos junto al faro, seguimos la costa, donde empezó a notarse el viento y el frío, y volvimos a la zona urbana. Después cruzamos hacia el paseo marítimo do Xufre y hacia la lonja (zona donde los rápidos y asfalteros debieron ir que se las pelaban), y hacia el Outeiro, y volvimos a abonarnos a la línea litoral.

Pasamos bajo el puente por la playa de O Bao, y avanzamos por el paseo hacia el parque intermareal del Carreirón. Tras darle una vuelta, enfilamos otra vez hacia el norte, haciendo el borde W de la Illa, en donde Eolo soplaba de carallo. Aquí te dabas cuenta de que pese a no haber grandes subidas, las piernas estaban fatigadas de ir sumando pequeños desniveles de 2, 4, 6, 8 o 10 metros. Pero llegaba el final: otra zona de asfalto, nuevamente a las rocas, y en unos metros ya se veía la meta.

Yo fui con una sensación extraña todo el rato, y no acababa de encontrarme; además no le di al crono en la salida y no tenía referencia ninguna. Al final de los 22.5 o 23km, no fui sub 2 horas por un minuto. Carrerón de AV y YA, en puestos cabeceros como máquinas que son, y SN entró con 2:15.

Fotos: web GMTA, bonitas fotos de Moutinho en CeG, y col.priv.

sábado, 4 de febrero de 2012

Amigos canes

Ayer salí a montar un rato en la btt. Tras 3km por carretera, enlace necesario para llegar a zonas "más rurales", cojo una pista de asfalto desde la que ya tengo varios caminos de tierra que me dejan en pleno monte. Pero, a los pocos metros... ¡peligro!

Tres perros, dos iguales grandecitos y otro chiquitín, se me vienen encima en actitud agresiva. El enano no me da miedo, pero los otros dos tienen unos buenos colmillacos. Me paro en seco, intento safarme y, tras muchos ladridos, aparecen dos chiquillas, los llaman sin mucho interés y sin pedir disculpas, y aprovecho los metros que me dan de margen para dar la vuelta y volver por donde he venido, cagándome en los perros y en sus dueñas.

¿Será mi próxima compra?
Varío un poco la ruta, y empiezo a subir hacia el polígono industrial del Campiño, camino de la Fracha, y al llegar allí, otro perro. En esta ocasión uno de los que cuida las ovejas que pastan en los solares del polígono en los que todavía no hay empresas. Éste me amenazó, y me dio la lata, pero no me persiguió (supongo que no se quería separar del rebaño), pero 200m más adelante me salió uno de sus compañeros de trabajo, más grandote y brusco, que me echó la boca a la pierna.

Volví hacia la carretera, huyendo como un cobarde, y al poco, me metí ya en monte de verdad. Conseguí andar un rato sin sobresaltos, aunque iba medio amargado: cualquier ruído me hacía mirar hacia atrás, veía perros asesinos agazapados detrás de cualquier eucalipto,... Pero no, todo estaba tranquilo.

Hasta que, de repente, subiendo hacia Cristo Rey, un perro negro sale de una especie de taller de coches. Acelera, se pone a mi lado, ladra, gruñe, me hace amagos. Le pego unos chillidos y levanto la mano, pero el cabrón aún se mosquea más y se pone más agresivo, así que vuelvo a ser yo quien mete el rabo entre las piernas, y opto por la opción bajar dos piñones y salir de allí pitando.

Al final, después de 4 encontronazos caninos en menos de 2 horas de pedaleo, decido volver para casa medio mosqueado. ¿Para qué seguir andando hoy, para encontrarme con Kazán?
Entiendo que no debemos hacerles nada, pues los animales no tienen la culpa; siguen sus instintos y defienden lo que creen que tienen que defender. Pero a los que sí había que meter dos palos es a algunos/as dueños/as que son bastante más animales y maleducados que sus propias mascostas: ¿no se dan cuenta de lo incómodo que es llevar un perro persiguiéndote o intentando morderte?, ¿son conscientes del riesgo que supone un golpe entre un ciclista/corredor y un perro, en el que ambos se pueden hacer mucho daño? ¿Y de las posibles consecuencias legales? Y dejo para otro día el tema "sólo quiere jugar" y el de las cagadas (en las aceras o en donde sea).


En fin, como sé que con muchos propietarios no hay nada que hacer (no todos, afortunadamente), me decanto por enviar un mensaje a todos los perros que, me consta, son asiduos lectores de este blog. Estimados canes, chuchos, cadelos/as, y demás familia: comprendo que sois territoriales, que véis una amenaza en ese objeto que se mueve rápido, que este mundo es tan vuestro como nuestro, que hay mucho gilipollas en bici que tampoco se comporta, etc., pero la mayor parte de nosotros, humanos subidos en unos hierros con ruedas, no pretendemos haceros mal ninguno; simplemente nos desplazamos pedaleando para hacer algo que compartimos con vosotros, disfrutar de la naturaleza. Así que, por favor, paseemos en paz, viviendo y dejando vivir.

PD. Hace poco fui a correr con un chico y su perra que hacen canicross y quedé encantado de lo amestrada que la tenía. Me encantó la experiencia, y me pareció un ejemplo de convivencia.