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martes, 20 de noviembre de 2012

La fundición: consecuencias

No ha habido novedades por aquí porque este último mes no ha sido muy "deportivo".

En el GTSD'Arga no tuve buenas sensaciones y acabé con mal cuerpo o, mejor dicho, medio tocado,... fundido vamos. Así que decidí descansar una semanita, pero cuando otra semana después salí un par de veces para rodar antes de la Media Maratón de Pontevedra, comprobé que estaba muy flojeras, y me entraron dudas de si salir el domingo en la media o no.

Pero me jodía no participar, entre otras cosas porque es la carrera de mi ciudad (incluso el recorrido pasa por delante de mi casa... ¡no tenía ni que coger coche!). Así que decido salir a probar, sin ambiciones, tomándolo como un entreno fuerte. Con tanta tranquilidad me lo tomé, que salí del portal cuando quedaban 4min para la salida.

Había mucha gente, así que me pongo por la mitad mientras saludo a algunos conocidos. Los primeros kilómetros voy por atrás, a modo de calentamiento. Cuando llegamos al campus intento apretar algo, pero pronto me doy cuenta de que no hay piernas. Callejeamos por el centro, vamos al casco antiguo, y al volver al río completamos los 10km. Me gustaría subir algo el ritmo, pero al revés, voy a menos. Está claro que los cuádriceps me los dejé en Caminha, por lo que no queda otra que aguantar y llegar como sea a la meta en el tartán. Al final 1:35:00 para los 21.1km (sin apenas desnivel), y me doy con un canto en los dientes. Que poco me gusta el asfalto.

En vista de las sensaciones, y coincidiendo con algún asuntillo personal, vuelvo a parar unos días voluntariamente, para coger fuerzas para los retos previstos para este final de año. Lo que no imaginaba es que el primer día que saliese, en este caso con la mtb, una caída tonta me iba a dejar parado de verdad. Ella lesionada en cambio, puntera, cadena y cassette; yo con la pierna derecha hinchada, rodilla inflamada, moratones y costras varias,... y 20 días sin poder hacer nada (los primeros días casi ni caminar).

Pero bueno, ayer volví a trotar. Ya no duele, pero mi estado físico es bastante malo. Es increíble como en poco más de un mes se puede perder tanto (o ganar, porque engordé más de 5kg), pues las impresiones eran malas y los números peores (aunque ritmos y tiempos nunca me han preocupado mucho). Ahora toca volver a coger sensaciones poco a poco... y disfrutar.


Fotos tomadas de Alexha Photo y no-sé-más (disculpas al autor/a).

jueves, 11 de octubre de 2012

GTSerra D'Arga: la fundición

Pues sí que fue GRAN el Trail Serra D'Arga organizado por un gran equipo de personas bajo la dirección del gran Carlos Sá. El evento incluía un entreno conjunto (free-trail), una carrera para críos (Trail-Jovem), caminata, trail, y "maratona". Además, el sábado en Caminha se hizo un buen despliege para la recogida de dorsales y bolsas del corredor, que incluía stands y varias charlas.

Tras la intervención del responsable municipal, habló el propio Carlos Sá; se suponía que el tema era la vida de un ultra-corredor, pero pasó el rato dando agradecimientos (no pasa nada). La segunda fue de Antonio Nascimento, finisher del ultraman, deportista completo y ejemplo de lo que se puede lograr con trabajo; parecía un tipo majo. Antes del descanso, hubo unos minutos para que Analize agradeciese la campaña de recogida de fondos para su MDSables; una historia y un momento muy emotivos. Después el doctor Pedro Amorín habló de las relaciones entre aspectos médico-fisiológicos y el trail-running. Por último, vimos el trailer de "Il corredore" en presencia de Marco Olmo, todo un mito, al que recibimos con un ovación, pero al que costó sacarle las palabras (parece bastante tímido y humilde). 

Ya de noche tocó preparar el "suelo duro" en el pabellón del pueblo, y una económica cena con "menú do atleta" junto a varios compañeros del foro Correr en Galicia (un placer). No descansé mucho, así que ya no iba fresco cuando a la mañana tocó marchar para Dem.

Con la 8ª campanada del reloj de la iglesia, salimos, yo casi al final, pues no llevaba buenas sensaciones. Al principio había pelotón, aunque sin embudos, pues los primeros metros por asfalto, y las primeras rampas por caminos eran bastante anchos. Subimos unos km, y después larga bajada en la que hubo varias caídas; era fácil, pero hay gente que va pasada. En fin. Primero a repechos, y después de forma clara, otra vez tocó subir, pasar por el monasterio de San Joao, por un corto tramo de raíces y pinos, y vuelta a subir por caminos y pistas.

En el siguiente descenso cojo a MM y hablo con el un rato; me dice que va poco a poco y que yo tire; le digo que no, que voy con malas sensaciones. Avanzo cuando se empina un poco más y, tras un avituallamiento en un palco, unos caminos entre fincas y una bajada más rota, llega el río. Una zona de las que me gustan: preciosa, técnica y resbaladiza, con continuas subiditas y obstáculos (acequias, tubos, trepadas,...). Aquí siento las piernas menos cargadas, así que me animo un poco.

Un tramito de asfalto nos dejó en un pueblo (San Lourenzo?), km 21, CP y orquesta, en el que empezaba una laaarga subida, por tramos muy dura, en la que tocó caminar un buen rato. Iba con marcheta, y al llegar a la zona alta-"plana", y el posterior descenso, aceleré bastante pues pasaba un buen momento. Error: la inclinación me cargó más aún los cuádriceps, el empedrado terminó de dañarme pies y tobillos, y el calor hizo mella en mi hidratación.

Cuando llegué a Cerquido supe que la cosa iba mal: primeros avisos de calambres. Y aún por encima subida dura por un senderillo con maleza, después por un empedrado zigzagueante, y a rematarla con un duro trozo monte a través. Sólo fueron 400mD+ de ascenso y se me hicieron eternos. Así cuando coronamos junto a una iglesia (Nosa Sra. do Miño?), ya costaba trotar incluso en plano, y además el terreno era de pisada jodona. Venga, hay que aguantar.

Mientras el coco pasaba de autoculparme por no regular sabiendo que no llevaba buenas piernas, a animarme de que faltaba menos y aguantaría, llegó la subida a los eólicos. Intenté dar pasos cortos y apoyarme en las rodillas para cargar lo menos posible, pero los calambres volvieron y aumentados, y comenzó la agonía. En esa subida y la posterior bajada me adelantó mogollón de gente. Yo ni miraba, sólo quería progresar y acabar de una vez. ¡Iba fundido de lo lindo!

Pero cual sería mi sorpresa que sobre el km 40 o 41 un voluntario me dice: "ahora despacito que viene un trozo más duro". Ya me parecía a mi raro estar tan alto y no ver todavía Dem. Pues sí, un km de subidote en el que di pena, aunque he de reconocer que no era el único, y un llano-bajada roto en el que casi no pude ni trotar. Y llegamos a la caseta donde estaba el avituallamiento inicial, y más con rabia que con fuerzas empiezo a bajar como un loco. Quise correr todo el rato, pero tuve que parar un par de veces porque las piernas se trababan.

Cuando llegué a las primeras casas sentí alivio porque varias ocasiones pensé que tenía que plantar a escasa distancia de meta. Pero al final, chaleco de finisher, 6:43:44, unos 45km y 2500mDa+, y sin lesiones, aunque reconozco que no fue mi día y hubo ratos que no disfruté. Pero misión cumplida, satisfacción por acabar, y ahora a descansar.

Resaltar que la organización fue excelente: recorrido bien marcado, medidas de seguridad en zonas chungas, avituallamientos completos, mucho voluntario en todos los servicios (aparcamiento, dorsales, cruces,...), animación en la zona de salida/meta, etc.

Aunque también le daría un tironcito de orejas, y más pensando en los lamentables últimos acontecimientos. Me explico: sí hay un material obligatorio especificado en el reglamento, y por un motivo tan razonable como la seguridad, es para que todo el mundo lo lleve. La organización es libre para establecer controles de material o no,... pero lo que no tiene sentido es que el propio organizador diga que es una medida pedagógica y de seguridad, y que ese material es necesario y obligatorio, pero que no va a pasar nada si no se lleva. ¿Está animando a que no se cumpla el reglamento? Tal vez había otras normas que podíamos habernos saltado sin consecuencia y no se sabía... Lo cierto es que no me gustó que permitiesen correr a gente que claramente no llevaba NADA (¿dónde está ahí la seguridad y la pedagogía?), al igual que no me parece bien que unos vayan todos ligeros mientras otros cargamos con lo que toca.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Tilenus Xtreme (o casi)

Tras los incendios que arrasaron la zona se dudó si celebrar o no la Tilenus Xtreme. La decisión final fue suspender la prueba de BTT y la versión "corta" del trail, y mantener la larga haciendo cambios en el recorrido, aprovechando la cita como una reivindicación en defensa del monte.

Esos días de incertidumbre me desanimaron bastante. Me fastidiaba ir a correr a una zona devastada, ya que ni se disfruta de la naturaleza y el paisaje, ni es saludable (todavía recuerdo el Campeonato Ibérico de Raids tras los incendios del 2006); y además tampoco sabía si el recorrido nuevo valdría la pena. El caso es que las semanas previas bajó mucho la motivación y el entrenamiento, y hasta última hora no tuve claro si ir o no. Pero el vicio es el vicio...

Así, el viernes me levanto a las 7, rutina diaria casa-curre-comida, preparo mochilas, y sin siesta ni nada, a las 17:30 salgo para Castrocontrigo; por cierto, al abandonar la A52 me empieza a fallar el coche, pero consigo llegar al pueblo a las 21:15 (al volver casi tengo que llamar a la grúa). Todavía no reparten dorsales, así que ceno y charlo un rato con un conocido de Marín. A las 23 dan la bolsa del corredor, nos vestimos, pillamos el material obligatorio, y a la salida.

Con un ambientazo muy trailero, a las 0:00 se da la salida. Primeros metros por asfalto, un par de kilómetros por caminos entre fincas, y llegan las primeras pistas por monte picando para arriba. Cuando giro la cabeza a los lados el haz del frontal muestra troncos carbonizados y un suelo cenizo sin vegetación. ¡Qué peniña! A lo tonto, un par de tramos empinados, algunas pistas más, y primer avituallamiento.

Continúo alternando pistas y cortafuegos sube-baja bastante empinados, con mucha piedra pequeña suelta, y una vegetación un poco cabrona (no deja ver, rasca, dificulta el movimiento). Voy concentrado en no malgastar y en pisar bien... y segundo avituallamiento-CP1.

Ahora toca subir, bajar un rato, y afrontar la subida al Teleno. Algunos tramos tienen bastante pendiente, así que con calma, aprovecho los bastones, y disfruto de la estupenda noche que salió: buena temperatura, poco viento en la cumbre, cielo despejado y estrellado. CP2 y avituallamiento cerca de la cumbre y enfilamos una larga bajada por un carrilillo jodón. En este tramo el balizado fue deficiente: pocas cintas, las luces químicas se caían, los desvíos no estaban claros, etc. Como mucha gente, yo también dudo y me tengo que parar varias veces e ir para atrás, e incluso llegué a salirme del recorrido, aunque no palmé casi nada y pude reintegrarme fácilmente.

Un tramo de unos 4km de asfalto nos llevó a Corporales (km 49 o 51, no sé): avituallamiento, CP3 y mochila de asistencia. Aprovecho para parar un ratito, comer y beber bien, cambiar calcetines, guardar el frontal, y demás cosillas. Justo cuando salgo llega GS, con el que compartí las primeras horas de carrera. Saludo y salgo. Ya terminó de amanecer, y la luz anima, pero vuelta a subir, fácil, pero subir. Cojo a unos simpáticos leoneses y voy con ellos un rato, pero cuando se corona y empieza el nuevo descenso llegan por detrás un grupo que va más rápido, y aprovecho para engancharme. Cuando llega el llano, y el sube-baja, pillamos un ritmillo de crucero, y a las 10:00 ya estábamos en el siguiente avituallamiento-CP4.

Con esos compis, de Portugal, hago el siguiente tramo de subida larga y rápida bajada hasta el avituallamiento-CP (el mismo que el 2º), y después... ¡uffff!, ¡lo que ahí hay! Cortafuegos para abajo, y cortafuegotes parar arriba: empinado, roto, duro, eterno. Por si no llegaba, bajada, y pista y pista ganando metros otra vez. Tranquilos, aún hay más: nos esperaba una bajada muy rota, larga, con grandes surcos, pedrolos y arbustos al principio, y más fácil y pistera al final. Aquí uno de los portugueses aceleró y otros dos quedaron atrás.

Las piernas ya iban calentitas... ¿Qué digo las piernas? Estaba hirviendo enterito. Ya llevaba un rato apretando el sol, hacía mucho calor, el terreno estaba seco y polvoriento, no me quedaba líquido, y el siguiente avituallamiento no llegaba. Íbamos todos medio deshidratados cuando apareció el último CP6. ¡Mimá, casi les acabo con el Aquarius! Me dicen que voy entre los 20 primeros, así que prosigo motivado sin importarme que quede un último subidote: hay que caminar y gestionar las fuerzas que quedan. Después "sólo" queda deshacer los tramos iniciales, casi siempre picando hacia abajo y con algún llano, aunque a estas alturas todo se hace duro. Cuando vuelvo a los tramos entre fincas el cuerpo me pide caminar y trotar suave pensando ya sólo en acabar.


Y así fue: 16:08:40, unos 100/105km (no sé si más o menos), 4250mDa+, lo pasé bien, no hubo lesiones, y llegué a meta mejor de lo esperado (sin amagos de crisis o de calambres en toda la carrera); recorrido muy duro y bonito paisaje, aunque lamentablemente triste en las zonas inicial/final.

Los servicios al corredor estuvieron bien y el trato de los voluntarios fue bueno, aunque también le daría algún tirón de orejas a la organización: por el control del material obligatorio (unos cumplimos y otros hacen lo que quieren), por las hogueras que se hicieron en el Teleno, y por el marcaje del recorrido (hubiésemos hecho mejor tiempo, y habría menor riesgo de problemas).


Fotos tomadas de web Tilenus y blog Arroyo Santana.

lunes, 27 de agosto de 2012

GMTA'12 #7: Trail de Boborás

Última prueba del GMTA de este año, esta vez en tierras de Ourense, y con la incertidumbre de cómo sería el recorrido, pues anunciaban que sería distinto de la habitual, que habría sorpresitas, y que no tendría mucho desnivel. Y fue cierto, pues vimos varias partes diferenciadas. La primera sencilla y rápida, casi plana al inicio y después en bajada, nos sacaba de Boborás por caminos entre fincas y pistas fáciles, tanto de tierra como de asfalto (demasiado tal vez). Aquí todavía íbamos bastante agrupados, y se le daba zapatilla al asunto; yo guardaba porque pensaba que aunque la carrera fuese corta el final se podría hacer durillo.

Al empinarse la bajada por cemento y piedra nos avisaban de que llegábamos a Pazos de Arenteiro (donde salió la del año pasado), y con ello al valle y al río. Primero caminos de pescadores en sube-baja, después rocas resbaladizas, y encontramos las primeras rampas fuertes metidos de lleno en la tierra del bosque, aunque todavía teníamos que bajar otra vez a probar nuestra técnica en el río. En esta zona que tanto me gustó, ¡me picó una abeja!; por suerte no me hacen nada, sólo el dolorcillo del momento. Aquí el ritmo se redujo y tocó caminar a ratos, pues el terreno era unos momentos peligroso y otros inclinado y con obstáculos.

Un poco más subiendo (¿o era un mucho?), y tras el 2º avituallamiento, veo un descenso de los de soltar pierna e ir rápido. Me lanzo, pero no dura , ni un suspiro. Levanto la vista y… un cortafuegos; pues venga, con calma, que hace bochorno. Arriba ya estábamos cerca de la civilización, así que sólo faltaban unos caminitos que picaban un poquito, cruzar por asfalto una aldeíta, y volvíamos a la zona rápida del inicio… sólo que ahora ya no había muchas fuerzas, así que se hizo como se pudo. Aunque podía haber apurado más, porque llegando al pabellón me vacié, en medio pique con JL, y resulta que aún tenía dentro más de lo que pensaba. Por cierto, que en meta me enganché con la alfombra verde que pusieron, y casi caigo de morros: hubiese sido una entrada triunfal.

En fin, carrera con dos tramos muy rápidos y fáciles (lo que no me va muy bien), una zona técnica por el río (que ya me gusta más), y unos tramos cortos de subida a cachón (en los que me arrastro como la mayoría). En conjunto estaría bien, si no fuese porque al principio había demasiado asfalto, y porque se echó de menos alguna cinta más, pues en muchos cruces dudabas y a veces no sabías si te habías perdido.

Pero bueno, como siempre, lo que cuenta es estar otra tarde más metido ahí en el monte: 2:04:20, casi 20km con 610mDa+, zonas chulas, sin hacernos daño, y pasándolo bien. Así que: sin problema.

Por cierto, que al final entregaron las camisetas a los que terminamos las 7 pruebas del circuito de este año (ya soy 200% GMTA!). También hubo la entrega de trofeos tanto de la prueba como de la general del circuito, y si alguien me ve en las fotos del pódium que no se asuste: subí por encargo a recoger los trofeos de AV, que sigue yendo como una moto.
¡Empiezo a quedarme calvo!
Los 100% GMTA'12 (algunos 200%)

Imágenes de la web de GMTA y de las galerías de Safardatxo  y Anika ofrecidas den CeG.

lunes, 13 de agosto de 2012

Semana del agua

De secano. Aunque de Galicia y residiendo cerca del mar, la verdad es que soy bastante de secano. Practico/practiqué muchos deportes en mi vida, pero nunca se me ha dado por deportes "de agua", más allá de un poco de descenso de cañones, alguna excursión ocasional en kayak, o un par de veces que fui a bucear en plan snorkel. Y eso que me encanta andar en bici o correr cerca del mar o de algún río, y que creo que me costaría vivir sin ver el paisaje de las rías... sin embargo, nunca me he puesto con el tema acuático o náutico, supongo que porque sé que soy una nulidad en ese medio.

El Fisgón al fondo
Y aún así, llevo unos días a remojo. Todo porque a principios de año se me dio por ir a la piscina un par de veces a la semana, y se me metió en la cabeza probar una travesía a nado este verano. Y aprovechando que el pasado sábado había la Travesía do Fisgón en Moaña (organizada por el club Triatlon Morrazo), que parecía asequible, me anoté.

Como quería probar primero, bajé a nadar el jueves un rato a la playa... pero antes de media hora tuve que salir del agua porque me agarré un colocón del copón (¿por qué me mareé si no había oleaje ninguno?). No hice ni 800m. Menudo panorama; me dio un poco de bajón (y ganas de vender el traje).

El mismo día por la tarde fuimos a hacer el barranco del Verdugo en Puentecaldelas. Es un barranco cortito, que tiene tres zonas con rápeles/saltos, no muy espectaculares, pero entretenidos y buenas para practicar; el resto es caminar o dejarse llevar por el cauce del río. Pero bueno, está al lado de casa y sirve para matar el gusanillo. Por cierto, por obras en el canal no pudimos pasar (so pena de avisar a la benemérita), así que tocó bajar a la central y remontar hasta las cascadas por el cauce del río.

Y el sábado tuve mi primera travesía: Moaña, ría muy tranquila, 1950m (aunque después comprobé que siempre salen más, al ir haciendo eses), 120-y-pico participantes. No sabía si iba a acabar, así que salí con mucha calma, poniendo un ritmo cómodo, que pudiese mantener sin problema... Y así fue, no paré ni un segundo, llegué en 36min, sin apenas cansarme, y sin problema ninguno (¡cómo ayuda el traje de neopreno!). Quedé contento, y me gustó la sensación, así que ya estoy pensando en hacer otras más largas.


Fotos del álbum de cincopuntas ofrecidas en CeG.

miércoles, 25 de julio de 2012

Los barranquitos

El barranquismo es un deporte consistente en progresar (nadando, caminando, saltando, trepando, manejando cuerdas, o-como-sea,...), por el cauce de un río o por un cañón, salvando las dificultades y cambios de nivel que se presenten.

Es una de esas actividades que molan mucho y que sin embargo no practico habitualmente: siempre tenemos intención de ir más, y al final se queda en 3 ó 4 veces al año. Reconozco que soy un ignorante al respecto, y un poco cagado a veces, pero lo cierto es que cada vez que formamos un grupito para ir lo paso bien (por lo menos mientras no nos metemos en buenos fregaos).

Pues bien, el lunes unos amiguetes nos acercamos a Melón para hacer el barranco del Cerves. Es corto y bastante asequible, pero divertido y bonito, ideal para una escapada rápida. En la aproximación tardamos algo más de lo habitual, pues ahora hicieron unas pasarelas y arreglaron la pista, y no se puede bajar el coche. Por cierto, con el calorazo que hacía subimos en plan Full-Monty, con los neoprenos en la mano/mochila.

Ya arriba, bañito inicial, saltitos de calentamiento, y empezamos. El primer resalte no montamos rápel porque todo el mundo saltó por la izquierda; no es muy alto, pero hay poco margen en la poza. Después hay una cascada (que rapelamos), una zona de pateo, y otra cascada de unos 30m rematada en un tobogancito (rápel y dejarse caer). Como se hacía tarde, la última cascadita ya no la hizo todo el mundo (ya estábamos abajo y había camino por la derecha), y eso que tiene su gracia porque hay que colarse por un agujero.

Vamos, que buen bocata, buena compañía, y buena actividad de tarde. Esperemos que no tardar mucho en repetirla.


PD. Nadie llevó cámara, así que dejo unas fotos del mismo barranco pero de hace un par de años.

martes, 17 de julio de 2012

GMTA'12 #6: Subida al Pindo

Pulguillas en la arena de la playa; eso parecíamos en muchos de los tramos los que nos aventuramos en la 2ª edición de esta Subida al Pindo del GMTA (se celebró este sábado con las actividades del IV Encontro Monte Pindo organizado por PedraMar).


El recorrido de la carrera se basaba en el trazado del 2011, sólo que lo agrandaron añadiéndole unos 8 ó 9 kilómetros más en la parte central.

Así, tras el paseo por la playa (como les gusta a esta gente que nos mojemos los pies), la subida inicial entre taludes, y el posterior tramito llevadero, llegamos al caos de rocas que tanto dio que hablar el año pasado, y que en esta ocasión fue mucho más divertido. Después un poquito más de subida por zonas ya con vegetación, chapoteando como niños pequeños, y, en vez de bajar otra vez hacia la costa como se hacía antes, dimos un rodeo.

De los 600m aprox. nos hicieron bajar, con algún llanito de por medio, hasta unos 170m, y otra vez remontar hasta los 520m con algunas subidillas cabronas, pasando por lajas y rocas (digo así, porque piedras había por todas partes), por el vértice geodésico, y por un buen rato de arañazos con los tojos autóctonos. Desde allí ya era todo bajar hacia el pueblo desandando el recorrido del inicio, y procurando llegar a meta lo más entero posible.

Personalmente no me quejo, pues aunque tenía malas sensaciones, al final no fui tan mal. Acabé en 2:52:00 los 20km y poco con 1200mDa+, el trazado me encantó pues me va lo técnico, y lo que es más importante, lo pasé bien y no tuve problemas (sólo algún susto, supongo que como everybody). El que sí que fue bien fue AV, mi compañero de viaje, que hizo top-ten.

De todas formas, hay que reconocer que a algunas personas que no estén acostumbradas a este tipo de terreno se les puede atragantar, pues es una prueba bastante técnica y durilla. Y si tienes mala suerte puede ser peligrosa (aunque no por ello deja de estar guapa), por eso la mayor parte del tiempo tienes que ir bastante concentrado en la pisada, ¡es tan fácil torcerte un tobillo o caerte! Además el otro día había un riesgo añadido: algunas zonas estaban bastante resbaladizas o incluso encharcadas, pues aunque hizo buen día había llovido antes (si lloviese el día de la prueba otro gallo nos cantaría, a todos). Pero bueno, afortunadamente, creo que no hubo accidentes preocupantes. En resumen, otra de esas carreras que molan y que deseamos repetir, y un entorno precioso: por sus formaciones rocosas, por su forma, por sus vistas,...

 

Fotos: col.priv., álbumes de GMTA por safardatxo (tomados de CeG), y más (disculpa olvidé la fuente).

viernes, 6 de julio de 2012

Escapada al CdS-francés (días 3 y 4)

DÍA 3

No madrugamos mucho, la verdad, pero aún así antes de las 9 estábamos ya pedaleando en dirección San Xil, Calvor y Sarria (ni nos planteamos la opción de Samos, menos "auténtica"). Al principio tocaba subir, después era todo bajada y llaneo. En Sarria tomamos un psicolabis y seguimos. Saliendo de allí encontramos un bosque precioso... donde tocó volver a empujar la bici un rato.

Aunque el sol salía sólo a ratos, al mediodía hacía calor, así que nos tomamos con calma el siguiente tramo, en el que predominaba la subida. Íbamos haciendo paradillas (como Barbadelo y Ferreiros), sacando fotos,... y sin darnos cuenta nos acercábamos a Portomarín. Había muchos peregrinos en esta zona, así que había que ir con cuidado y entrenar el "Buen Camino".

Al llegar a Portomarín todavía era muy temprano y no queríamos estar toda la tarde tirados, así que decidimos no parar y avanzar un poco más. Aunque el siguiente tramo no tenía mucho atractivo, lo pasamos bien. Fuimos charlando y jugando, RL iba bien, y a ratos nos acompañaba un italiano en bici... ¿Italia? ¡El partido! Esa noche la selección jugaba la final de la Eurocopa y, aunque no somos muy futboleros, queríamos verlo. En el albergue público de Hospital-Ventas de Narón nos encontramos con una gente enrollada, llevábamos otros 56km, y eran más de las 18, así que nos quedamos allí.

Vimos el partido cenando en el único bar que había, acompañados de una numerosa familia yanqui, una pareja italiana, y compartiendo mesa con una andaluza, un catalán, y uno que ni él sabía de dónde era. Del resultado no me acuerdo, pero cuando fuimos a dormir casi quedamos de puerta afuera. Sin palabras.

DÍA 4

La mega-cena del día anterior había hecho mella. Estábamos pesados, así que salimos sin tomar nada y desayunamos en Palas de Rei. Poco a poco fueron cayendo más kilómetros y llegamos a Melide. Después de unos días atravesando pueblos, aldeas ganaderas, y caminos silenciosos, fue un poco chocante volver al tráfico y el ruido.

De aventuras anteriores recordaba que los siguientes tramos eran de toboganes rompepiernas pero rápidos, sin embargo ahora los vi más duros (sería el efecto de las alforjas). Era un baja a Boente, sube a Castañeda, baja a Ribadiso, sube a Arzúa. En Arzúa hicimos la comida de picnic en un parque, y al ir a sacar una foto... se me cae el teléfono y se rompe (snif). Aún queda mucho día por delante, y RL está animada así que decidimos tirar ya para Santiago: con calma, parando de vez en cuando a reposar y comer, pero directos.

Esta zona que se acerca a Santiago tiene unas corredoiras preciosas, tan envueltas en vegetación que parece que vas de noche. Pedalada a pedalada llegamos al alto de Santa Irene y a Pedrouzo. Ahora la zona ya es conocida: hay que ganar altura hasta el aeropuerto de Lavacolla, después el Monte del Gozo, y bajar ya a Compostela. Hubo algún tramo duro, pero RL me sorprendió gratamente. La verdad es que fue bastante jabata.

Los últimos kilómetros son algo feos, y ya en la ciudad hay que ir por la acera, en ocasiones desmontado por prohibiciones algo absurdas. Pero eso no evitó que nos hiciera ilusión llegar a la catedral. Fuimos a por las Compostelas, tomamos un refresco y un helado (merecidos tras los 86km de hoy), y esperamos a que nos vinieran a buscar disfrutando del ambiente del Obradoiro, a la vez turístico y místico.
En resumen, el trayecto fue corto porque no teníamos mucho tiempo ni para hacerlo ni para preparlo, pero lo pasamos muy bien y no hubo problemas. Buena experiencia juntos; para repetir.


jueves, 5 de julio de 2012

Escapada al CdS-francés (días 1 y 2)


DÍA 1

Toca madrugón para coger el tren que, tras infinitas paradas, nos deja en Ponferrada a las 11 y pico de la mañana. Entre comprar comida, ajustar bicis/alforjas, repartir la carga, ir al albergue a por la Credencial del peregrino, y... dar un paseillo, se nos fueron las primeras horas. Así, casi a la hora de comer empezamos el pedaleo.

La salida de la ciudad se hace por un carril-bici y por aceras hasta llegar a una original zona residencial, después, casi siempre por asfalto, se van pasando pueblos sin encanto Columbrianos, Fuentes Nuevas, y Camponaraya; cosa aparte es el agradable Cacabelos (nos llamó la atención su albergue, a base de cabinas dobles construidas aprovechando el muro de la iglesia). Hasta Villafranca del Bierzo se llegaba por una zona algo más bonita, con toboganes y entre viñedos.

RL quería seguir, pues aún era pronto (sólo habíamos hecho 27km), pero en mi opinión era mejor parar. Sé de sobra que en este tipo de rutas lo que afecta, más que el cansancio físico del kilometraje (que no es tanto, pues el ritmo es bajo y el esfuerzo se reparte a lo largo del día), es el cansancio postural (máxime cuando uno no está acostumbrado al apoyo de las manos, la curvatura de la espalda, la presión en el culete,...).

Por eso al final nos quedamos toda la tarde en Villafranca de paseo y turisteo. Fuimos a un albergue de ambiente hippie-artesano llamado Ave Fénix; era un sitio peculiar, pero al final no resultó malo.



DÍA 2

Al salir el sol los inquilinos, casi todos guiris, madrugamos para patear/pedalear otra jornada, y dura, pues nos espera subidilla. En el Ave Fénix lo sabían, pues el desayuno era contundente: nunca habíamos combinado la leche con una tosta de huevo frito con pimienta.

Así, ya tempranillo estábamos en el famoso andadero por el arcén amarillo de la N-VI, bajo una lluvia intermitente. Hasta Vega del Valcarce se va bien, subiendo suave; al abandonar la nacional y meterse hacia Las Herrerías el asunto se complica; y cuando nos desviamos por el monte hacia la Faba (para ir por el Camino original, el de caminantes), la cosa ya se pone brava, pero brava. En esta zona vimos a un grupo de corredores que estaban haciendo el Camino por relevos... ¡como se me calentó la neurona pensando en mi libreta de retos pendientes!

En la subida gorda (unos 700m Da+), tuvimos que ir desmontados mucho rato, y empujando la bici con las alforjas... Vamos que nos adelantaban los mochileros. Pero vale la pena, porque el paisaje es muy chulo. La pendiente se redujo un poco al pasar la Laguna y aproximarnos al Cebreiro (¡y a Galicia!). En ese lugar mítico que es el Cebreiro (y no sólo por el CdS), paramos a descansar, dar una vuelta, comentar la reciente visita en el UTAC, y comer un menú caliente... con caldo de 1º.

Con algo de frío, y la pesadez de la sobremesa, costó volver a arrancar. Y eso que hasta el alto de San Roque y Hospital era fácil. Para dura ya estaba la subida al Alto do Poio; desde allí picaba siempre para abajo. En esta zona paramos varias veces: una por avería mecánica con mi cadena, otra por un amago de atropello a una vaca, y otra en un puesto de frutos rojos (donde conversamos con la señora que los cultivaba/vendía).


Al llegar a Triacastela llevábamos 54km, y un buen desnivel, así que decidimos parar, hacer la compra, y buscar albergue con tiempo. La mayoría estaban completos, así que acabamos en uno privado, el Complejo Xacobeo, que estaba muy bien (aunque no tuvimos suerte con la compañía, pues había algún que otro "petardo" con bici).


jueves, 28 de junio de 2012

Escapada al CdSantiago-francés

Estas semanas he tenido abandonado mi Sportgumby (¡no volverá a pasar!), porque estuve un poco liado, y además tampoco tenía mucho que contar, ya que apenas hice nada. Primero, porque tras Aquilianos el cuerpo me pedía un poco de descanso, y se lo di; y segundo, porque cuando volví a la actividad tuve un percance con la mountainbike que me obligó a reposar unos días (tenía la rodilla algo perjudicada).

El caso es que hacia final de mes a mi RL le aparecieron unos días libres, y hemos decidido invertirlos en recorrer en bici un trozo del Camino de Santiago francés.

Barajamos otras posibilidades, pero al final empezamos en la zona de Ponferrada, porque nos es fácil llegar hasta allí (hay tren "directo", barato, y que lleva las bicis sin problemas), porque la distancia se acomoda a los días disponibles (unos 220km en 4/5 días para alguien que hace mucho que no monta en bici está bastante bien), y porque así cumplimos el mínimo para obtener la Compostela.

Así, tras un par de días preparando la logística (alforjas, material, y sobre todo bicis, pues no queremos llevar las buenas, que últimamente hay bastante mangante por el Camino), empezamos con la rutilla.

jueves, 7 de junio de 2012

XVIII Travesía de los Aquilianos

Pese a no haberme salido nada bien la Travesía Integral de los Montes Aquilianos el año pasado (pues tuve varios problemas), o quizá por ese motivo, tenía muchas ganas de repetirla. Más aún pensando en la belleza del paisaje de la parte central de la carrera, y en la buena organización (a cargo del club Rutas del Bierzo y sus voluntarios). Así, tras un viaje "tormentoso", llegamos a Ponferrada el viernes noche para recoger dorsales, cenar temprano, y dormir algo. Apenas hubo charleta pre-carrera, porque anduvimos justos de tiempo en la salida, pendientes de si llovería y del material a llevar.

Arrancamos a las 6h de la mañana. Me pongo al final de todo y salgo caminando. Sí, desde el principio, hablando con los hermanos AD y RD. ¿Por qué? Pues porque no tengo muy claro si podré correr, o si lograré acabar; no hace ni una semana del UTAC, que me dejó los pies doloridos y, sobre todo, las rodillas tocadas. 

En los tramos iniciales, primero por asfalto y después por pistas de tierra, todavía saliendo el sol, pruebo un par de veces a trotar muuuy lento... y noto dolores en las rodillas. Mal asunto, pero es lo que hay. Así probando, llego al primer avituallamiento, miro el reloj y voy bastante más lento que en el 2011. Normal, si voy caminando casi seguido.

Tras ese control empiezan las zonas chulas. La primera subidilla interesante me hace entrar en calor y animarme a trotar un poco más, aguantando las molestias, hasta llegar a Montes de Valdueza, donde tenemos mochila de asistencia. Cojo los bastones y como algo, saludo a algún conocido, pero no paro mucho. El camino está menos concurrido, pues ya no están los de la versión B, y empieza lo guapo, y lo duro: la Malladina, el Valle del Silencio, y llegar a la pintoresca aldea de Peñalba de Santiago. Sigo sin encontrarme, pero el entorno me motiva.

Empiezo a subir a la Silla de la Yegua con un grupito de 5 personas. Voy en modo "tranqui que queda", tirando de bastones y sin agobiarme. Uno de me adelanta, pero al resto les abro hueco. Esta subida es cabrona: parece que termina, pero aún queda un trozo, que cuando lo termines verás que no era el último. Al coronar (2143m), me encuentro bastante bien... ¡y recuperé bastante tiempo! Hago el cresteo por  las Berdiainas, el Pico Tuerto y la Guiana, más animado pero cantando "calma en el cordal", adelantando gente y refrescándome con la niebla que está cerrándose.

Tras el primer cortafuegos, que bajo caminando para no fastidiarme, vienen varios kilómetros muy fáciles, de suave descenso por buenas pistas. Me pongo un ritmillo y en menos de lo esperado estoy en Ferradillo. Dejo bastones y alguna otra cosilla, como y bebo con algo más de calma, y prosigo. Primero unos caminos y pistas que parecen planos pero te cuestan, hasta Recouco, donde empieza el descenso un poquillo más técnico pero rápido, entre bosques y matorrales. Aprieto un poco porque veo que voy a más, porque las bajadas son mi terreno (al menos en teoría), y porque para lo que queda ya no voy a reservar las rodillas.

Adelanto a mucha gente llegando al último control en Rimor. Miro el reloj y flipo: 8 horas justas. Salgo trotando pero compruebo que la bajadita de marras me hizo mella, así que toca aguantar. Trote cochinero por la carretera, girar a la derecha por caminos de tierra, pasar el pueblo de Toral de Merayo, y  entrar en una zona de "fincas" (lo más feo del recorrido para mi gusto). Ahora es casi todo el rato llano, pero cuesta. Por suerte, ya se ve la ciudad cerca. Queda cruzar el río por el puente que el año pasado no estaba, llanear un poco, arrastrarse por el senderito de la ladera del castillo, y cruzar las plazas que te llevan a meta.

Al final, sabiendo cual era el estado de mis piernas tras el UTAC y lo lento que fui al principio, acabé mejor de lo esperado. Salieron 8:55:45 para unos 61km y 2900mDa+; además la cabeza funcionó bien, disfruté el recorrido, y se me hizo corto, por lo que estoy muy satisfecho. Volveremos, supongo.

miércoles, 30 de mayo de 2012

GMTA'12 #5: Ultra Trail Aldeas do Courel

Segunda visita este año del circuito GMTA al Courel, y en esta ocasión con dos versiones: la corta, de 35km, y la larga, con 80 (o algo más); el aquí presente fue uno de los más de 100 que nos decidimos por la segunda opción, denominada por los organizadores UTAC.

Tras unas horas de solitario viaje, el viernes tuvimos una pequeña charla técnica en el colegio de Seoane do Courel a cargo de Moutinho, donde me enteré de que se podía dejar una mochila de asistencia intermedia. Después volvi por "una maravillosa carretera", al pueblo de Folgoso do Courel, para dormir y preparar la logística, pues aún tenía dudas sobre material y alimentación. Ya el sábado, y con la ansiedad típica de los momentos pre-carrera, vuelta a Seoane, vestirse y coger mochilas y, casi sin darnos cuenta, ya estábamos saliendo.

La primera parte del recorrido era casi igual para ambas pruebas. Salimos por una empinada bajada de cemento, y ya pillamos las primeras subidas por monte, que nos llevaron a una zona auténticamente preciosa, el Val das Mouras: enormes bolos de piedra cubiertos de un espeso musgo, y con grandes agujeros entre ellos (supuestamente antes era una cueva cuyo techo se vino abajo). No se podía correr, pero el entorno valía la pena. Después una zona de caminos varios nos llevó hasta el valle del Lor, cuyo curso fuimos siguiendo durante un buen rato, teniendo cuidado de no resbalar en las losas de pizarra y en los pasos expuestos y puentes.

Cuando el pelotón se estiró un poquito, y cayó el primer chaparrón, empezamos a hacer grupetas por ritmo, de momento tranquilo, pues quedaba mucho. Y a lo tonto fueron cayendo kilómetros hacia la zona de Vilamor y Froxán. Aquí tuvimos un tramo en el que nos separamos de los corredores del TAC, aunque al volver a juntarnos nosotros llevábamos 5km más (con su desnivel correspondiente), y habíamos visitado la "polémica zona técnica-peligrosa" del año pasado. A partir de ahí volvíamos a los caminos y senderitos sube-baja para enfilar de nuevo hacia Seoane.

Cuando parecía que ya llegabas, justo después del avituallamiento que salía del río, toma... ¡una pared! No era larga, pero me fundió bastante. Y después una especie de llaneo interminable, con Seoane a la vista (aquí empezaron las molestias), y subir la empinada rampa de cemento, ya en el pueblo. ¿Mitad completada? Nooo. A unos 200m de la carpa, regalito: rodeo para llegar por detrás, con un tramito que había que subir con cuerdas. 

Los primeros 40km ya estaban, pero las sensaciones no eran muy buenas. Esta primera mitad no fue muy dura en cuanto a pendientes, pero fue muy rompepiernas, y con terreno muy roto, del que te obliga a pisar raro e ir cargando las rodillas, tobillos y pies. Así pues decido parar con calma: como algo, cambio calcetines, preparo sales, cojo bastones,... ¡y a por lo que quedaba!

Bajamos hacia el aula científica de la USC, apuntamos hacia el NE y venga, ahora sí, a ganar desnivel. Una subida, un poquito de descanso, y otra vez a subir... y un sendero para arriba... y un barrizal en subida, etc. Íbamos mucho rato por el GR8, metidos en una espesa zona boscosa, y visitando pequeñas aldeitas, como el propio nombre de la prueba indica. Este tramo se me hizo tremendamente duro y solitario. Sentía las rodillas muy reventadas y las fuerzas ya flaqueaban, así que tuve que caminar mucho rato.

Ya arriba, con un paisaje precioso y una vegetación más abierta, cogimos pistas más anchas que nos llevaron al Cebreiro, donde estaba el avituallamiento más esperado y un control de material obligatorio. Fue muy simpático, y hasta emotivo, que los peregrinos que por allí andaban nos animasen tanto y nos mirasen con admiración. Hasta te daba fuerzas, y a mí me hacían mucha falta, pues las rodillas iban a peor (por momentos dudé incluso de si podría acabar).

En teoría ahora venía lo fácil: ir hacia Hospital por el Camino de Santiago y bajar de vuelta a Seoane. Pero llegó el momento de crisis: no podía trotar ni en los llanos, mucho menos en las bajadas. Así que, manteniendo la fortaleza mental, procuré alimentarme e hidratarme y avanzar siempre aunque fuese caminando. Aquí me pasó un montón de gente, pero no me importaba, pues estaba sufriendo y sólo quería acabar.

Mal que bien, pude llegar al último avituallamiento, en el kilómetro 70 y pico, donde aproveché para poner el cortavientos y el frontal, pues faltaba poco para anochecer. Sólo quedaban unos kilómetros con unas pocas subidas, que se las trajeron lo suyo (¿o sería la falta de energía la que hacía verlas mayores?), como una por la que bajaba un regato, y bastantes bajadas: algunas empinadas y rotas (pasábamos por la Mina da Toca), otras más suaves y limpias. No sé si fue porque los nutrientes hicieron su efecto, porque recuperé las piernas de caminar sin forzar, porque ya me veía finisher, o cuál fue el porqué, pero la última parte me encontré mejor. Incluso los últimos kilómetros de rodeo a Seoane los corrí a buen ritmo bajo la luz del frontal. Un par de curvas, y así, de la nada, aparecieron la carretera y la meta. Y con ellas: felicidad, emoción, tranquilidad, relajación,... (y también, por qué no decirlo, frío, hambre, dolores múltiples,...).

En conclusión, para mí ha sido una prueba dura, muy dura. No por los números que finalmente salieron (84km, 3800Da+, casi 13h), sino porque el terreno en la primera mitad, y la pendiente en la segunda, marcaron la carrera. Y aún habiendo pasado muy malos momentos, y pudiendo haber hecho menos tiempo con otro planteamiento, acabo muy contento: una, por ser finisher (que era el objetivo), y otra porque mentalmente he ido muy bien (gestionando el coco, adaptándome a las situaciones, y disfrutando en la medida de lo posible). Otra experiencia.


Imágenes: web del UTAC y álbumes tomados de CeG: Juan y GMTA (Banderas, Moutinho y Safardatxo).