Páginas

viernes, 29 de julio de 2011

Vamos pa'l Tour 2011

Un año más, y van muchos, al llegar julio, tiramos pa'l Tour de France; pero no sé si esto se repetirá, porque cada vez me gusta menos ir.

En esta ocasión, las etapas que podíamos ver conjugando las fechas de vacaciones de los que íbamos (GL, TG, y yo), eran la de Saint-Gaudens a Plateau de Beille y la de Limoux a Montpellier. Ya de por sí sabía a poco, pero aún por encima las cosas no salieron como planeábamos
El día del puerto calentamos por la carretera general, pero al ir a subir... sorpresa. ¡La Gendarmerie no dejaba pasar bicis desde Les Cabannes! Además con no muy buenas formas: acceso cortado, y punto. Al final, las protestas de los numerosos ciclistas que iban llegando a la zona vallada, les "obligaron", para no causar males mayores, a dejar pasar a la peña... desmontada, a sabiendas de que en la primera curva nos subiríamos de nuevo en la bici.

En zona alta, más de lo mismo. A 4km de meta, en el descansillo, otra vez a desmontar, y a hacer la trampa de dar cinco pasos y volver a montar. Pero es que después había un Gendarmerie cada 50 o 100m tocando las pelotas, así que llegó un momento que nos aburrimos de jugar al gato y al ratón, y decidimos caminar hasta el último kilómetro (que sí suele tener un trozo cortado, y nunca pasa nada).

La verdad es que no entiendo como la organización del Tour puede mostrar esa actitud. No soy un macarra, sé que hay cafres sueltos, y respeto que haya unas normas de seguridad y unas limitaciones de acceso,... Pero poner a los Gendarmeries a pelear con los aficionados respetuosos, o a amenazar con candarte la bici cuando circulas correctamente y a una hora prudente, no es normal.
 
Es mucha la gente que se desplaza cientos o miles de kilómetros para ver la etapa a pie de carretera, animar a los corredores, gastar el dinero en las localidades que acogen la prueba, y hacer que el Tour sea algo grande (bien que presumen de su afluencia de público). Y supongo que no querrán perder el apoyo de los aficionados.
Eso sí, lo poco que pudimos pedalear hacia Plateau de Beille estuvo bien. El puerto es duro, con unos buenos rampones (metí el 34x27 un buen rato). Además, hacía buen día, y había mucho ambiente y animación. Y, por cierto, la etapa la ganó Vanendert, seguido de Samu Sánchez.

Al día siguiente fuimos a Limoux a ver la salida de la siguiente etapa, y a curiosear un poco por los autobuses y la zona VIP. Pero tampoco moló mucho, así que, ya quemados, decidimos olvidarnos del Tour, y hacer algo de provecho: fuimos a la cercana Carcassonne a visitar la villa cátara medieval. La verdad es que si no llega a ser por las visitas deportivas y turísticas, no tourísticas, que hicimos el resto de días (Andorra, Benasque, Gijón,...), todos esos días de viaje habrían sido una pérdida de tiempo.


F.C. (no soy yo, sino Fabian Cancellara)
 

miércoles, 13 de julio de 2011

GMTA: Subida al Pindo (4/5)

La zona del Pindo se presta, ya que este Olimpo celta que tenemos en Galicia es una pasada; la organización sabe buscar bien los trazados, como ya ha demostrado; y la playa está ahí al lado, con el juego que puede dar antes-durante-después de la carrera. Conjugando estos tres factores, estaba claro que esta cuarta prueba del circuito GMTA iba a molar... ¡pero no pensé que tanto!

Disfruté como un enano en todo el recorrido. Éste venía a tener dos partes diferenciadas. La primera arrancaba con una vuelta por la playita para calentar las piernas y estirar un poco al pelotón; después un sendero con piedras en subida, muy bonito, pero en el que era muy difícil adelantar, pues obligaba a la fila india; a continuación una zona de esas de ni pa'ti ni pa'mi, hasta llegar a una subida por una vaguada que lleva hacia la cumbre, en la que íbamos ganando metros por grandes rocas en las que había que saltar, trepar,... agarrarse con las uñas, etc. (en un momento de la subida, hasta vi a un tío desparecer por un hueco).

La segunda parte era de bajada, corrible y rápida, pero con mucha curva y piedra, donde adelanté a mucha gente (con ojo, pero a veces arriesgando un poquillo). Al final se bajaba un trozo del senderito inicial, y llegabas otra vez al pueblo. Pero no directamente, claro. Antes había que volver a dar la vuelta por la playita, sólo que ahora la arena ya jodía un poquito más, y la marea estaba subiendo, así que tocaba mojarse para superar las rocas. De hecho, cuando pasaban los últimos corredores tenían que meterse hasta la cintura, sino atajaban unos metritos antes, claro.

Yo prefiero las carreras largas, y esta que fue tan corta, 12/13km, y la que tenía menos desnivel positivo (600m), me salió relativamente bien, y acabé en poco más de 1:30 (saliendo con los de atrás, como siempre). Supongo que porque el terreno roto y tirando a técnico me gusta y me favorece, y también porque ya estaba en vías de solución el problema del pie. A RL le costó un poco más, pero llegó bien, y sin hacerse daño, cosa que no era tan fácil en esta prueba (hubo bastante gente tocada de tobillos y demás).

Aunque no nos pudimos quedar a la sardiñada y demás actividades nocturas, la visita matutina a Carnota, la carrera en el Pindo, y la parada en las fiestas de Muros, hicieron que fuese un buen día.

miércoles, 6 de julio de 2011

Las Cíes

Una vez, calentando en una popular escuché que un tío, de los del montón, le dijo con determinación a un colega suyo: "Hoy voy a ganar la carrera". El amigo se le quedó mirando como pensando, "¿qué dirá este flipao?". Pero antes de que abriera la boca el primero le espetó, al tiempo que le enseñaba la suela de su zapatilla: "¿Ves? Pisé una bosta, esto da mucha suerte".

Transmitiédole técnicas de ataque
Pues yo si llego a haber competido este finde también ganaba. Resulta que me fui con RL a pasar unos días a las Illas Cíes y, obviamente, me llevé unas zapas de correr. El domingo me levanté, salí de la tienda para rodar un poco, y me encaminé a la parte norte. No llevaba ni 2 minutos cuando, cruzando el dique, unas gaviotas malencaradas, y probablemente entrenadas por Hitchcock, me hicieron un ataque en vuelo raso... y claro, una de ellas, a la que apodé al instante la B-52, descargó sus bodegas sobre mí cabeza. Aún por encima, me llevé la mano al pelo para hacer un balance de daños, y embadurné la mano toda.

Así que allí estaba yo. En tenis, mallas, camiseta técnica,... quitándome un cagadón del pelo en las frías aguas de Rodas, la calificada como mejor playa del mundo. Volví a poner en marcha el crono y reinicié la marcha, siempre pendiente de si había un segundo ataque. Al final fui hasta la punta norte, volví a la sur para subir al faro, y regresé al camping (no sé km, 1:10:00, 300mD+).

Dejando a un lado la anécdota, las Cíes están muy bien; entorno y vistas, fauna y flora, merecen la pena. También los recorridos guiados por el personal del parque, gratuitos e interesantes (hicimos dos: Intermareal y Alto del Príncipe). Pero lo que no entiendo es como hay gente que va hasta allí, no a descansar y disfrutar de la naturaleza, sino a estar de farra y botellón. Ni entiendo como el PN-MT das Illas Atlánticas, que tiene unas normas de acceso y conservación, lo permite. No me extraña que las gaviotas roben comida y caguen a diestro y siniestro: deben estar de la gente hasta los... picos.

Consecuencias de las últimas carreretas