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viernes, 29 de abril de 2011

Sendero a Montserrat

Esta Semana Santa mi pareja RL y yo hemos ido a pasar unos días a Barcelona. Ella ya había estado muchas veces; yo también, pero apenas había visto nada (siempre fui "ocupado" con alguna competi/entreno con la bici, o con el tiempo justo para algún concierto), por lo que se puede decir que la he descubierto en esta intensa semana. Y la verdad es que es una ciudad bonita, con múltiples atractivos.

Los primeros días fueron de patear por las calles visitando las postales típicas: Diagonal, Ramblas, Plaza Catalunya, la zona del Maremagnum y la Barceloneta, la Villa Olímpica, la zona antigua,... Estos "paseos" retrasaron la recuperación de nuestras piernas, y sobre todo de mis maltrechos pies, que venían reventaillos de la carrera de Folgoso do Courel, pero valieron la pena por la compañía y lo que pudimos ver.

El miércoles, aprovechando la hospitalidad de nuestros anfitriones que se ofrecieron a llevarnos (gracias por todo), pude cumplir un caprichito: hacer una ruta corriendo hasta el monasterio de Montserrat. Había visto en internet algunas rutas desde distintos lugares, pero como no los tenía anotados, opté por improvisar. Así, bajé del coche después de un pueblo llamado El Bru, ya que por allí se veían carteles de rutas.

Empecé un poco a la aventura, sin saber hacia dónde tenía que ir, orientándome siempre hacia arriba, hacia el borde de las torres de piedra. Al rato pregunté a un mountainbiker, y me indicó cómo podía llegar: que subiese hacia un lugar llamado Can Mançana, al parecer punto habitual de encuentro de gente que va a hacer deporte por la zona, y que después ya vería claramente el sendero.
Y así fue. A los 45min. aproximadamente llegaba allí trotando y encontraba una ruta muy bien señalizada, con marcas y con postes. Mi sorpresa fue que esperaba subir todo el rato, sin embargo el sendero era un sube-baja continuo pero sin grandes desniveles (me salieron sólo 750mD+ en todo el trayecto), por la falda de la montaña, con algún paso que sería algo comprometido si estuviese lloviendo, pero no era el caso.

Corriendo siempre por ese estrecho sendero, a veces con unas vistas impresionantes sobre el valle y otras oculto entre vegetación, llegué a un punto flipante: una roca-mirador próxima al monasterio, desde la que se desciende por unas escaleras de cemento y piedra con el objetivo a la vista. Al final, tras casi 3h de carrera-trote (a las que habría que descontar un par de paraditas a sacar fotos y a hablar con unos escaladores), y no-tengo-ni-idea kilómetros, pude tocar la pared del hogar de la Moreneta, bajo la extraña mirada de los múltiples turistas que allí había ("¿y ese friki de las mallas?", pensarían).

Los siguientes días, contento por mi "peregrinación", volvimos a ejercer el turisteo: ruta de casas modernistas, Parque Güell, Sagrada Familia, Hospital de San Pau, Tibidabo, Montjuic y su espectáculo de las fuentes, etc.

Y cuando el viaje tocaba a su fin, el sábado, dos buenas sorpresas. Una, que se celebraba el Sant Jordi, y no sólo pudimos "pasear" por los atestados puestos de libros y demás, sino que cumplimos con la tradición de la rosa y el libro (me cayó uno de Desnivel de rutas por la Maginot Cantábrica, comprado en uno de los dos "puestos montañeros" que había; gracias, RL, disfruta tu flor). Y otra, que nos invitaron a ver un partido del Barça, en directo y a unos metros del cesped, y, aunque no soy muy fubolero, reconozco que me hizo ilusión ver un partido de 1ª división y un estadio como ese, enorme.
El domingo tocó volver a casa, claro. Eso sí, al bajar del avión-feria de RyanAir, teníamos las pilas más cargadas... y ganas de volver a BCN.

martes, 26 de abril de 2011

GMTA: Folgoso do Courel (3/5)

En unos días en los que la mayor parte de españoles estaba pendiente de uno de los 5 "partidos del siglo" que se iban a disputar en unos días, marchamos para tierras del Courel para correr la prueba más larga del circuito: 32km según la organización, 34km según los participantes (en el monte como en las manifestaciones, con los números nadie se pone de acuerdo), y 1400mD+ según mi Polar.

Para mí fue la peor. Ya no estaba yo muy fuerte, aunque algo mejor que al incio del año, que, aún por encima, a los pocos kilómetros de empezar se me dio por andar a patadas con una piedra (aficiones que tiene uno), y me hice daño, rompí las zapas, los dedos sangrando, las uñas moradas,... pero fiel a mi filosofía, llegué (casi en 5h, pero llegué). Eso sí, al final sufrí de lo lindo: sin fuerzas, dolorido, pisando raro,... y rallado de la cabeza. Por cierto, y con RL písandome los talones, pues cuando yo estaba terminando de estirar y refrescarme en la fuente, apareció ella en meta. ¡Bien hecho!

Pero hay que reconocer que la carrera estaba bien y tenía de todo: bonitos valles y senderos; ¡un oso colaborando de voluntario!; un vadeo del río Lor; zonas de rodar rápido; sin petadas pero con buenas subidas; un trozo técnico (bajada en cortado, caos de rocas con musgo en el cauce del río, y a continuación subidita trialera); varios puentes tradicionales de madera, con unos clavos saliendo que daban miedo; bajadas tranquilas para disfrutar; cuestas finales para rematar a la gente; etc. Algunas personas se quejaron de que era un recorrido peligroso, pero la verdad es que no lo creo: salvo el tramo técnico (en el que había personal de la organización y sanitarios), el resto fue muy tranquilo y divertido.

A mí me gustó mucho, y eso que los últimos kilómetros, desde una aldea que cruzábamos con firme de cemento, fui arrastrándome cual sabandija; y arrastrándome literalmente, porque para que no me dolieran los pies iba procurando levantarlos lo menos posible.

En definitiva: buen finde y compañía en Quiroga y Folgoso; carrera dura pero bonita; paisajes que molan mucho; y buen detalle el del árbol de recuerdo al entrar en meta, junto con el habitual abrazo de Moutinho (lástima que se me secó, sniff).