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sábado, 17 de diciembre de 2011

Probando el spinning

Ayer hacía algo de frío, y yo andaba destemplado, e incluso un poco desmotivado. Como casi siempre, tenía ganas de hacer deporte, pero no quería andar por ahí ni arriesgarme al resfriado, así que me propuse ir al gimnasio de Campolongo, que una vez al año no hace daño.

La idea era un poco de cinta de correr y un poco de gimnasia, para matar el gusanillo, y volver pa'casa. Pero al llegar veo que hay unas clases de spinning de acceso libre a socios. Y claro, allá fui.

El potro de torturas

Me cambio, bajo, y voy a la sala. Pongo la toalla sobre una de las bicis del fondo, para "reservarla", y hago tiempo para que empiece la clase. Al poco comienza a llegar gente con zapatillas de automáticos, culottes, maillottes, y otros complementos. Se conocen entre ellos. Vamos, que voy a ser el raro. Cuando aparece la monitora me acerco, ajusto la bici, me subo, y comienza la sesión
  • Primeros segundos y ya me doy cuenta de un error. Me puse en una esquina por ser el novato, y resulta que estoy justo debajo de un altavoz. Y la monitora no se corta, tiene alma de Dj y le da cañita a la música; de hecho me cuesta escuchar sus instrucciones, y eso que la tía grita. Bueno, yo imito al resto, y listo.
  • A los dos minutos de pedalear suave, todo el mundo se pone a hacer contorsionismo sobre la bici... resultó que eran estiramientos y ejercicios, pero algunos parecían un poco raros.
  • Luego, un rato de cambios de ritmo. La tía da las órdenes, y la peña las cumple, ¿no? Pues no sé, porque había gente que no tocaba el mando de la resistencia, o le daban más o menos (por no hablar de cómo estará cada bici). Lo que sí sé es que yo sudaba como un cerdo y tenía el pulso alto, mientras el vejete de la izquierda y la chavalilla de la derecha iban silbando al ritmo de la música.
  • Para acabar un combiando: un poquito de pié, un poquito sentado, unas planchas sobre el manillar, otros cambios de cadencia,...
  • Al final, ya en silencio (¡gracias, señor!), unos minutos de estiramientos guiados, empleando la bici como elemento de apoyo. Me dieron ganas de ir a decirle a la tía que cómo va a estirar uno en un hueco de 50cm que hay entre bici y bici, pero lo dejé estar.
En fin, nunca lo había probado porque no me llamaba, pero aun sin apasionarme, he de reconocer que tampoco estuvo mal. Se pasa rápido el tiempo (no como los días de rodillo en casa). Puede que algún día repita, pero sólo ocasionalmente, porque lo suyo es la bici al aire libre. En carretera, parque o monte, pero fuera.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

GMTA'12 #1: Río da Fraga

Suena raro por las fechas en que estamos, pero el pasado fin de semana se inició la edición 2012 del Galicia Máxica Trail Adventure. Las novedades son un par de pruebas más en el circuito, una mayor variedad (nocturna, km vertical, ultra), y algunos cambios organizativos: nueva web, nuevos precios (¡chicos, que estamos en crisis!), parecido sistema de puntuación,... La pasada edición estuvo bien, aunque había cosas mejorables; veremos que nos depara a lo largo de este año.

La primera prueba fue nuevamente el trail Río da Fraga, en Moaña. En la línea de salida más de 400 personas, demasiadas para un circuito como este, en el que se forman embudos al principio, y que resbala bastante (más todavía cuando el terreno se ablanda por las pisadas). Los organizadores decidieron hacer un pequeño cambio: ir primero hacia la playa y el parque, sólo unos 200m, para que el pelotón se estirase algo antes de entrar en el camino del río. Un poco improvisado y algo inseguro, pasando incluso entre coches aparcados, pero funcionó.

La parte inicial del recorrido sigue el curso del río, primero por el paseo y luego por el sendero.  Estaba muy bonito, con los molinos, los puentes y pasarelas de madera, las hojas caídas húmedas,... Cruamos el río varias veces, y ganábamos metros entre vegetación más espesa, hasta llegar a una zona más pistera, todo ello a un ritmo controlado, condicionado por el grupo. Al poco venía lo duro, un cortafuegos, bajada por pista, y otro cortafuegos más. No eran muy largos, pero si empinados, por lo que me los tomé con relativa calma. Después un terreno baja-sube, más llevadero de pendiente pero por tojos y resbaladizas piedras, con las antenas de Domayo ya a la vista. Esta vez les entramos por otro lado, directos hacia las escaleras.

Arriba de todo un avituallamiento, y empieza la bajada, prácticamente igual a la de la edición anterior: unos metros por una pista empinada, dos o tres cortafuegos a chuzo para abajo, en los que adelanto a mucha gente, y vuelta a uno de los senderos señalizados de la zona. Algunos trozos de esta primera mitad de bajada estaban algo rotos, y en las zonas tupidas el musgo, las piedras y las raíces obligaban a ir con ojo, pero estaba muy divertido.

Los últimos kilómetros no eran para mí: repetían el trazado del principio pero en sentido inverso, es decir, eran casi llanos, y la gente de zancada larga y ritmo alto me comía terreno. Además, cansado como iba, e intentando asegurar y no caer, me limité a procurar llegar a meta manteniendo el tipo. Conclusión: unos 17.5 o 18km, 750Da+, y 1:46 (y además contento porque pudo venir mi compañero de fatigas NU, que entró un momentito después). No podemos quejarnos, porque mientras estirábamos y charlábamos con los muchos conocidos en la zona de meta, aquello parecía el rosario de la aurora: cortes y contusiones múltiples (JD fue uno de los afectados), torceduras, hasta dientes rotos,... Parece que la ausencia de grip causó múltiples daños, aunque no impidió que nadie disfrutara del posterior arrocito.


Fotos: álbumes de Blas Rodríguez y de GMTA.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Una pausa

No sé si es porque ando algo resfriadillo y renqueante, porque el coco está saturado y me viene bien desconectar para volver con fuerza, o porque estoy un poco cansado, pero siento que necesito una pausa de un par de semanas. Aunque la verdad es que no he hecho tanto ni tan fuerte, ni ando con tanto curre, pero bueno... será la edad que pasa factura.

PD: como mola recordar chuminadas ochenteras como esta (¿venían en los bollycaos, y en algunas revistas, no?). Había que rescatarlas del olvido.

lunes, 24 de octubre de 2011

¡Traed asfalto! Media de Pontevedra

Aunque no me gusta nada correr por asfalto, últimamente lo estoy haciendo bastante (de hecho ya lo noto en las piernas). Es más, el último mes fue casi íntegro de deporte urbano: no toqué apenas el monte corriendo, y sólo hubo algo de btt. Y no es normal ya que ese es "mi medio". Ahora que lo pienso, también me doy cuenta de que últimamente corro más que ando en bici, o al menos hablo/escribo más de ello, cuando claramente soy ciclista, no corredor: así fue, es y será, siempre... por los siglos de los siglos, amen.

Lo cierto es que estas semanas, influenciado por un par de cosillas, he estado de "populares": Meaño, Grove, Moraña, Pinga, Lestrove, Vigo,... y ayer la Media maratón Serviocio de Pontevedra. Ya que pasaba por casa... ¡había que ir!

La carrera estuvo muy bien organizada por la Gimnástica y el IMD, que cuidaron mucho los detalles (y eso que me consta que algunas cosas no salieron según lo previsto). El recorrido era el mismo que el del año pasado, y discurre por toda la ciudad (paseo del río, Campus universitario, otra vez el río, zona centro, Campolongo, casco antiguo,..., y final en el estadio). Es bastante bonito, y desde luego más chulo y llevadero que el viejo Monteporreiro-Escuela Naval de Marín-estadio de Pontevedra.

Así no me extrañó que se juntase un buen pelotón en la salida: unas 1200 personas a las que no acompañó mucho el tiempo, ya que a la intermitente lluvia se sumó un viento cabroncete que en algunos tramos era inevitable llevar de frente. De hecho, creo que la metereología fue la que impidió que mucha gente hiciese MMP como tenían pensado. Aunque para compensar, siempre quedan buenas sensaciones como: superar un día duro, correr con conocidos, recorrer los últimos metros por el tartán (que hace ilusión, ¿no?), etc.

Eso sí, la climatología no afecta a los galgos, que van como balas (los pros y el resto); sólo nos afecta a los globeros como yo, que fui todo el rato incómodo por sentir frío en el vientre, sobre todo cuando daba "la brisilla". Corrí más lento de lo esperado la primera vuelta, y en la segunda no pené tanto, pero ya no pude evitar irme a la hora 39 minutos. Más tiempo de lo esperado, pero bueno, así ya tengo reto para la próxima.

Otro aliciente de esta carrerilla fue el correr como local, escuchando que mucha gente te conoce y te anima (había bastante público aguantando los chaparrones... ¡hasta estaba mi señora madre!), y también el compartirla con muchos/as colegas, entre muchos otros: JC como una moto aunque no entrenase mucho, JF que al final iba más justillo, RD que al final me dejó de rueda, y... los dos cracks JN y MR, que acabaron con buena marca su primera media maratón (e iban sobraos, ¡enhorabuena!).

  
Fotos: web de Sociedad Gimnástica Pontevedra, y foro CenG.

martes, 20 de septiembre de 2011

Penedos do... frío

Un septiembre más acudimos a la estación de Manzaneda para una de las citas habituales del año: Penedos do Lobo. Esta edición 2011 fue algo distinta a las anteriores: éramos menos, se cambió algo el recorrido, había biciclistas, y además apareció un invitado inesperado: el frío.

Ya la noche estuvo "fresca" y con niebla, pero al levantarnos comprobamos que hacía un biruje de cojones. Nos vestimos para ir desde los bungalows hasta la zona de salida, pero allí nos entró la duda de qué ropa llevar: ¿salir con chaquetilla y cargar después con ella?, ¿ir de machotes y salir a pelo? Como confiábamos en que la mañana abriría, y como vimos que había mucho gallito en camisetita (aunque también mucho precavido con ropa de abrigo), elegimos la opción machote ibérico.
Y así, a las 8:00 empezábamos a correr. Aunque en la web de la carrera aparecía un perfil algo distinto (no sé por qué), la primera parte del recorrido era como siempre: un sube-llanea-baja por cortafuegos, luego unos kilómetros de pista ancha llevadera, después una zona algo más rota con repechos (donde nos separamos NU y yo), y en menos de 1h te ponías en el cruce de la carretera.
Ahora tocaba descender un ratito para llegar a la base del temido cortafuegos, y a caminar durante un buen rato. Este año no se me hizo largo, sin embargo, el tramo siguiente, de hierba espesa y húmeda en sube-baja continuo, se me hizo eterno. La niebla era muy densa, tanto que pensé que iba sólo, y cuando hubo un claro vi que llevaba un montón de peña a 20m por delante y por detrás. Y el frío se hacía insoportable; 3ºC me marcaba el reloj, pero la sensación térmica era menor porque soplaba un viento jodón (y los manguitos, el chalecho, el cortavientos,... en el coche, aburridos). Cuando llegamos a las antenas de Cabeza Grande no sentía los brazos ni las manos... me costaba hasta abrir un gel.
Desde allí comenzamos a descender por la zona de tojos, una pista, y después por la parte modificada del trazado: una bajada muy larga y rota, con abundante vegetación, que estuvo muy chula. En la parte más baja corríamos hacia Requeixo y Placín por una zona más fácil (y con un tramo de asfalto, arrgh). Se notaba el cansancio en las piernas, pero por lo menos ya no hacía frío.

¡Y ahora a chuzo para arriba! Si ya jodía subir a Penedos, pues venga, a arrancar desde más abajo. Al pilón de Paradela la peña solía llegar fundida, pero ahora se notaba el aumento de la dureza, pues había caras desencajadas, y eso que aún faltaba. Por mi parte me tomé la subida que da nombre a la prueba con filosofía, en plan caminar con ritmillo y sin parar, guardando para el último "cortafueguitos", y para los 2/3 últimos kilómetros, que siempre se me atragantan.

Al final entré en meta bastante "entero", con sensación de que podía más. Salieron 5:23:00 y 1880mD+, pero de 42km nada de nada. A mí ya no me cuadraban los tiempos durante la carrera, y pensé que serían sensaciones mías, pero después comprobé que a casi todo el mundo con GPS le daban 45km y pico. Que da igual, cuanta más distancia mejor.
Ya había llegado antes JL, que tuvo un muy buen papel en modalidad MTB, incluso con opciones de ganar. Y un ratito después de acabar yo, entró NU que también finalizaba su 4º "maratón" de Penedos do Lobo. Sólo faltaba ir a comer al self-service con las chicas, comentando la mañana, para conservar la tradición.

 Fotos: web Penedos do Lobo, foro CenG, y col.priv.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Runmería I: los milagros de Amil

Hace unos meses se me ocurrió una nueva suma de conceptos: run + romería = RUNMERÍA, es decir, ir de romería corriendo, cual devoto desbocado y descreído. Y como aquí en Galicia hay muchas, esto promete. De momento tengo en la cabeza una trilogía, y el otro día escribí ya el primer capítulo.

Los Milagros de Amil, una parroquia del concello de Moraña, se celebran siempre el primer domingo después del 8 de septiembre. Durante los días que dura la romería hasta el santuario de Amil acuden, unos por devoción y otros por tradición, miles de peregrinos de múltiples ayuntamientos cercanos, siendo lo más frecuente el caminar la noche y la madrugada del sábado para acudir a los eventos festivos y religiosos de primera hora de la mañana.

Yo salí de Pontevedra a las 5:30, con la intención de tocar la pared de la iglesia antes de que amaneciera. Primero tuve que hacer unos kilómetros por el centro de la ciudad (en los que me crucé con algunos que venían de fiesta, y sus habituales comentarios), y después cogí hacia Lérez. Desde allí, poner el frontal y la luz en la mochila, coger el arcén izquierdo de la carretera (con lo que a mí me gusta el asfalto, arrggh), y a trotar sin pausa, hacia Xeve primero y hacia Amil después.

Salvo el último tramo, tira siempre para arriba, con alguna rampa un poco empinada, pero nada del otro mundo; se puede correr todo el tiempo, incluso a buen ritmo (lo que limita un poco es la oscuridad y el tráfico, pues había más gente y coches de los que yo esperaba). Así, en algo menos de 2h, con 550mD+ y unos 19km aproximadamente, estaba ya junto a la gente que escuchaba la misa desde el adro de la iglesia, pues dentro estaba petao.


Tras un ratito estirando y descansando, y observando lo que por allí había, llegó RL a buscarme para ir hacia Meaño, no sin antes dar juntos un breve paseo y comprar un rico avituallamiento a las típicas rosquilleiras, muy numerosas por cierto.

PD. No tengo fotos porque no llevé cámara (y me olvidé el móvil en casa); a ver si consigo alguna de las sacadas con el teléfono de RL.

domingo, 4 de septiembre de 2011

100% Galicia Máxica Trail

El circuito GMTA 2011 ha acabado. Han sido un total de 5 pruebas, una por cada provincia, más un fin de fiesta repitiendo la de Pontevedra (tal vez por la cercanía a Portugal), de corta/media distancia, y distintas tanto en características como en paisajes, que nos han permitido a los participantes poder visitar rincones preciosos y desconocidos, y... ¡castronear de lo lindo monte arriba y abajo!

Haciendo balance del circuito quisiera destacar sus grandes aciertos, a mi juicio:

  • Los lugares y recorridos han sido, en general, muy bien elegidos, trazados, y currados. Había distintos tipos de terrenos, pasos con encanto, vistas flipantes,... Además repartidos por distintas zonas de Galicia (más justo y equitativo para todos).
  • El trato dispensado por organizadores y voluntarios, amable y cordial. Corredores escoba, "hombre botiquín", voluntarios de las mesas y avituallamientos, trazadores, colaboradores sacando fotos, etc., merecen un aplauso y nuestro agradecimiento.
  • El precio de las inscripciones en relación a lo ofrecido (circuito, regalos, comida,...). De hecho, la alternativa que se planteaba a los aficionados a principios de año (el tal Get On Trail ese), creo que no cuajó precisamente por este aspecto.
  • La organización de actividades complementarias a las pruebas (por ejemplo: exhibición canina, proyección, fados, fuegos,...), que hacía los finales un poquillo más atractivos.
  • Los detalles motivadores y simpáticos como los abrazos de Moutinho, las coronas de laurel (que yo nunca llevaré, sniff), o la exclusiva camiseta de finisher del circuito (esa sí la tengo, ¡eh!).
Pero también hay que hacerles alguna crítica a los del GMTA, para mejorar el año que viene, y porque si sólo decimos cosas buenas se lo van a tener muy creído:

  • La información proporcionada antes de cada carrera fue escasa y tardía, y, algo que no me explico, comunicada principalmente no a través de la web del circuito, sino del foro de CeG. Está de maravilla que se trate el tema en ese foro que muchos seguimos, pero los avisos y la información fiable debieran estar en la web de la organización.
  • Las rutas de senderismo organizadas paralelamente no cumplieron las expectativas. Me consta, por casos cercanos, que se hicieron cortas, desorganizadas, desmotivantes,... Hubo gente que se inscribió desde febrero pensando que eran tipo la de Penedos (un circuito aproximado al de los corredores, para hacerlo al tiempo que ellos), y se encontraron con un paseo por la playa, pagando.
  • Algunos avituallamientos y almuerzos post-carrera se quedaron algo escasos para los rezagados (sé quien quedó prácticamente sin probar bocado en 2 de las 5 pruebas porque ya no quedaba). Si no poner más, podría guardarse algo para los que llegan hacia el final, que tienen el mismo derecho.
  • Ah, y aunque no me preocupa mucho, el sistema de puntuación del reglamento es un poco raro para los del montón (la mayoría). Cito: "A partir del trigésimo todos los atletas recibirán un punto". Vamos, que si uno queda 32 y otro 199 en las 5 pruebas, o las que sean, están empatados, ¿no?

De todas formas, creo que en general ha sido un éxito, y me ha dejado muy contento. Y más que espero estarlo si se confirma lo que se comentó de ampliarlo (prueba larga, nocturna, y km vertical, al parecer), ya que el año que viene espero repetir.


Por eso, lo único que puedo hacer es agradecer a Luso-Galaico Trail Events y al CAR Marisqueiro (y a sus voluntarios), el trabajo realizado, y felicitar a todo el mundo: a la organización, a los participantes de cada prueba, y a los que pueden decir orgullosos que pertenecen a los primeros 100% GMTA.

Fotos posts GMTA: web GMTA, foro CenG, y col.priv.

lunes, 29 de agosto de 2011

GMTA: Serra do Galiñeiro (5/5)

El GMTA se acaba por este año. En este caso en una zona muy conocida y apreciada por escaladores, orientadores, senderistas, y amantes del monte en general: el Galiñeiro. Por cierto, que esta zona de gran valor que se está viendo amenazada por distintos intereses de en tiempo a esta parte, y que ha llevado a la movilización ciudadana para su defensa que también tenía su presencia en la carrera.

En cuanto a la carrera, esta vez mucha gente conocida en la salida, supongo que por fechas y por la proximidad a Pontevedra. Arrancamos de la Asociación Vecinal de Vincios, y empezamos subiendo por pistas y cortafuegos, yo sin mucho ánimo, pues ese día no estaba muy motivado. Dimos varias vueltas, pero era obvio que nos dirigíamos a la zona de las escuelas de escalada, en la que el terreno se vuelve muy roto y se hace difícil trotar, y si vas fundido, caminar. Eso sí daba gusto ver en una zona rota y con pendiente a tanto público: escaladores, acompañanetes, denderistas (nuestra MR incluida; gracias por venir y por las fotos). ¡Parecían las típicas imágenes de Zegama!

Después a crestear por la cumbre, el vértice geodésico, la caseta forestal, para descender por una zona boscosa y con una vegetación baja dura y tupida, avanzando hacia Zamáns, y pasando previamente por una bajadita corta por roca con unas mini-cascadas, y llegando al senderito que bordea el encoro (sombrío y fresco, tirando a llano, entretenido, bonito,...). Cuando ya parecía que se acababa, aún quedaban un par de tramos de monte, con una buena subida, el paso por el merendero, y los kilómetros finales bajando fácil ya hasta meta.

A mí falta me hacían, pues arranque la carrera flojo de coco con el propósito de acabar y punto. Al final fue lo que hice: 20/21km, 1050mD+, 2:47 de tiempo, y a pensar en otra cosa. A RL se le hizo muy dura, porque no iba muy allá, pero jabata como siempre, acabó la prueba y disfrutó del pasillo de las chir-liders.

Ya por la noche, y con bastante fresquito para la época, tuvimos un completo fin de fiesta: la actuación de una fadista (usease, cantante de fados), la entrega de premios habitual, la de la clasificación general del circuito, y el reparto de las codiciadas camisetas de finisher a los que habían conseguido acabar las 5 pruebas, entre los cuales orgullosamente me hallo, todo ello adornado con fuegos artificiales. Moutinho, cabeza visible de la organización, aprovechó también para hacer balance del circuito y dar algún anticipo sobre el GMTA del próximo año.
Un par de corredores descansado. Vigo al fondo.

viernes, 29 de julio de 2011

Vamos pa'l Tour 2011

Un año más, y van muchos, al llegar julio, tiramos pa'l Tour de France; pero no sé si esto se repetirá, porque cada vez me gusta menos ir.

En esta ocasión, las etapas que podíamos ver conjugando las fechas de vacaciones de los que íbamos (GL, TG, y yo), eran la de Saint-Gaudens a Plateau de Beille y la de Limoux a Montpellier. Ya de por sí sabía a poco, pero aún por encima las cosas no salieron como planeábamos
El día del puerto calentamos por la carretera general, pero al ir a subir... sorpresa. ¡La Gendarmerie no dejaba pasar bicis desde Les Cabannes! Además con no muy buenas formas: acceso cortado, y punto. Al final, las protestas de los numerosos ciclistas que iban llegando a la zona vallada, les "obligaron", para no causar males mayores, a dejar pasar a la peña... desmontada, a sabiendas de que en la primera curva nos subiríamos de nuevo en la bici.

En zona alta, más de lo mismo. A 4km de meta, en el descansillo, otra vez a desmontar, y a hacer la trampa de dar cinco pasos y volver a montar. Pero es que después había un Gendarmerie cada 50 o 100m tocando las pelotas, así que llegó un momento que nos aburrimos de jugar al gato y al ratón, y decidimos caminar hasta el último kilómetro (que sí suele tener un trozo cortado, y nunca pasa nada).

La verdad es que no entiendo como la organización del Tour puede mostrar esa actitud. No soy un macarra, sé que hay cafres sueltos, y respeto que haya unas normas de seguridad y unas limitaciones de acceso,... Pero poner a los Gendarmeries a pelear con los aficionados respetuosos, o a amenazar con candarte la bici cuando circulas correctamente y a una hora prudente, no es normal.
 
Es mucha la gente que se desplaza cientos o miles de kilómetros para ver la etapa a pie de carretera, animar a los corredores, gastar el dinero en las localidades que acogen la prueba, y hacer que el Tour sea algo grande (bien que presumen de su afluencia de público). Y supongo que no querrán perder el apoyo de los aficionados.
Eso sí, lo poco que pudimos pedalear hacia Plateau de Beille estuvo bien. El puerto es duro, con unos buenos rampones (metí el 34x27 un buen rato). Además, hacía buen día, y había mucho ambiente y animación. Y, por cierto, la etapa la ganó Vanendert, seguido de Samu Sánchez.

Al día siguiente fuimos a Limoux a ver la salida de la siguiente etapa, y a curiosear un poco por los autobuses y la zona VIP. Pero tampoco moló mucho, así que, ya quemados, decidimos olvidarnos del Tour, y hacer algo de provecho: fuimos a la cercana Carcassonne a visitar la villa cátara medieval. La verdad es que si no llega a ser por las visitas deportivas y turísticas, no tourísticas, que hicimos el resto de días (Andorra, Benasque, Gijón,...), todos esos días de viaje habrían sido una pérdida de tiempo.


F.C. (no soy yo, sino Fabian Cancellara)
 

miércoles, 13 de julio de 2011

GMTA: Subida al Pindo (4/5)

La zona del Pindo se presta, ya que este Olimpo celta que tenemos en Galicia es una pasada; la organización sabe buscar bien los trazados, como ya ha demostrado; y la playa está ahí al lado, con el juego que puede dar antes-durante-después de la carrera. Conjugando estos tres factores, estaba claro que esta cuarta prueba del circuito GMTA iba a molar... ¡pero no pensé que tanto!

Disfruté como un enano en todo el recorrido. Éste venía a tener dos partes diferenciadas. La primera arrancaba con una vuelta por la playita para calentar las piernas y estirar un poco al pelotón; después un sendero con piedras en subida, muy bonito, pero en el que era muy difícil adelantar, pues obligaba a la fila india; a continuación una zona de esas de ni pa'ti ni pa'mi, hasta llegar a una subida por una vaguada que lleva hacia la cumbre, en la que íbamos ganando metros por grandes rocas en las que había que saltar, trepar,... agarrarse con las uñas, etc. (en un momento de la subida, hasta vi a un tío desparecer por un hueco).

La segunda parte era de bajada, corrible y rápida, pero con mucha curva y piedra, donde adelanté a mucha gente (con ojo, pero a veces arriesgando un poquillo). Al final se bajaba un trozo del senderito inicial, y llegabas otra vez al pueblo. Pero no directamente, claro. Antes había que volver a dar la vuelta por la playita, sólo que ahora la arena ya jodía un poquito más, y la marea estaba subiendo, así que tocaba mojarse para superar las rocas. De hecho, cuando pasaban los últimos corredores tenían que meterse hasta la cintura, sino atajaban unos metritos antes, claro.

Yo prefiero las carreras largas, y esta que fue tan corta, 12/13km, y la que tenía menos desnivel positivo (600m), me salió relativamente bien, y acabé en poco más de 1:30 (saliendo con los de atrás, como siempre). Supongo que porque el terreno roto y tirando a técnico me gusta y me favorece, y también porque ya estaba en vías de solución el problema del pie. A RL le costó un poco más, pero llegó bien, y sin hacerse daño, cosa que no era tan fácil en esta prueba (hubo bastante gente tocada de tobillos y demás).

Aunque no nos pudimos quedar a la sardiñada y demás actividades nocturas, la visita matutina a Carnota, la carrera en el Pindo, y la parada en las fiestas de Muros, hicieron que fuese un buen día.

miércoles, 6 de julio de 2011

Las Cíes

Una vez, calentando en una popular escuché que un tío, de los del montón, le dijo con determinación a un colega suyo: "Hoy voy a ganar la carrera". El amigo se le quedó mirando como pensando, "¿qué dirá este flipao?". Pero antes de que abriera la boca el primero le espetó, al tiempo que le enseñaba la suela de su zapatilla: "¿Ves? Pisé una bosta, esto da mucha suerte".

Transmitiédole técnicas de ataque
Pues yo si llego a haber competido este finde también ganaba. Resulta que me fui con RL a pasar unos días a las Illas Cíes y, obviamente, me llevé unas zapas de correr. El domingo me levanté, salí de la tienda para rodar un poco, y me encaminé a la parte norte. No llevaba ni 2 minutos cuando, cruzando el dique, unas gaviotas malencaradas, y probablemente entrenadas por Hitchcock, me hicieron un ataque en vuelo raso... y claro, una de ellas, a la que apodé al instante la B-52, descargó sus bodegas sobre mí cabeza. Aún por encima, me llevé la mano al pelo para hacer un balance de daños, y embadurné la mano toda.

Así que allí estaba yo. En tenis, mallas, camiseta técnica,... quitándome un cagadón del pelo en las frías aguas de Rodas, la calificada como mejor playa del mundo. Volví a poner en marcha el crono y reinicié la marcha, siempre pendiente de si había un segundo ataque. Al final fui hasta la punta norte, volví a la sur para subir al faro, y regresé al camping (no sé km, 1:10:00, 300mD+).

Dejando a un lado la anécdota, las Cíes están muy bien; entorno y vistas, fauna y flora, merecen la pena. También los recorridos guiados por el personal del parque, gratuitos e interesantes (hicimos dos: Intermareal y Alto del Príncipe). Pero lo que no entiendo es como hay gente que va hasta allí, no a descansar y disfrutar de la naturaleza, sino a estar de farra y botellón. Ni entiendo como el PN-MT das Illas Atlánticas, que tiene unas normas de acceso y conservación, lo permite. No me extraña que las gaviotas roben comida y caguen a diestro y siniestro: deben estar de la gente hasta los... picos.

Consecuencias de las últimas carreretas

viernes, 10 de junio de 2011

Travesía de los Aquilianos

Este finde se celebró la XVI Travesía Integral de los Montes Aquilianos, organizada por el club Rutas del Bierzo. Hacía tiempo que tenía ganas de probarla, pero como coincidía con fechas de exámenes (siempre se organiza a principios de junio), no he podido hasta este año que estoy más libre de cargas.

Tras los previos del día anterior (3 horas de viaje desde Pontevedra, recogida de la bolsa del corredor, paseo y cena de rigor), a las 5:30 nos juntábamos en la Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada varios cientos de personas dispuestas a enfrentarse a los 47 o los 61 kilómetros que tienen los distintos recorrido. Saludos, entrega de las mochilas para los dos puntos de asistencia que dispone la organización (además de los avituallamientos), poco calentar, y a las 6:00 se da la salida, tras unas "motivadoras" palabras del alcalde.

Los primeros kilómetros, todavía oscuro pero sin frontales, van por algún trozo de asfalto y caminos llevaderos, algunos muy bonitos por bosques y fincas. Al poco empiezan las subidas y bajadas, acercándonos y separándonos del río Oza, hasta llegar a la zona de Montes de Valdueza. Allí, junto a un monasterio abandonado, se bifurca el recorrido, que para los de la larga se pone durillo, así que toca parar, comer, cambiar mochila, y pillar bastones.

Nos mandamos un par de subidas y bajadas ya interesantes, por la zona de la Malladina y el Valle del Silencio, y llegamos a Peñalba de Santiago donde empieza el rock'n'roll. Primero una buena petada, subir a la Silla de la Yegua (2143m), venciendo un desnivel del copón, y después crestear, es decir, bajar y volver a subir varias veces, por senderos con algo de piedra, para hacer el pico de las Berdianas (2116m), y el Pico Tuerto (2051m).

Como había ido reservando mucho hasta aquí, acojonado por lo que me habían contado de la subida a la Yegua, me encontraba bastante bien de fuerzas (sólo los dolores habituales en los dedos de los pies, y una sensación de pisada rara), así que aproveché que el siguiente tramo tiraba hacia abajo para darle un poco de ritmo a la cosa, hasta la siguiente subida fuerte, la Guiana (1849m), que se me atragantó un poco.

El sol ya apretaba (eran las 12 y pico), los kilómetros se iban notando, y mi maltrecho pie me estaba dando la lata (incluso el derecho se sumaba a la queja). Por tanto, procuré conservar el cuerpo trotando más suave en los llanos y cortándome mucho en las bajadas, ahora más abundantes camino del Campo de las Danzas y de Ferradillo. Al llegar aquí los pies me dolían tanto, que me entró miedo de cambiar las zapatillas (tenía otras más grandes en la segunda mochila), y decidí seguir con las mismas hasta el final. Gran error.

Al rato me dolían mucho los pinreles, tan hinchados que no me cabían dentro, y además descubrí que el gesto raro al pisar de los últimos kilómetros se debía a que había roto la suela de los tenis. Y para acabar de joderlos, llegan unas bajadas pronunciadas, primero por un senderito entre bosques y arbustos, luego por pistas de tierra y cemento, que nos llevan hasta el control de Rimor. En este tramo me pasó casi todo el mundo al que yo había adelantado en la zona alta.

Faltaba poco, y ahora sería más llevadero: un trocito de carretera, algunas calles de pueblos, pistas de tierra (algunas del Camino de Santiago), ya con Ponferrada a la vista. Pero no aguantaba de los pies, así que a caminar "tipo Chiquito", y a sufrir, sabiendo que el objetivo (<10h), se iba a escapar en esta última parte de la carrera.

Al llegar al sendero del río pude volver a trotar algo, supongo que por ver la meta cerca. Aunque tan cerca no estaba, porque llegando ya a Ponferrada tuvimos que dar una vuelta por una carretera recta y fea que fue desesperante. Pero unos minutos después, bastante más contento, conseguía pasar junto al castillo, bajo el reloj, y llegar a la plaza del ayuntamiento, donde nos esperaban fisios y comida, y a mí RL.
 
El tiempo final fue bastante peor de lo esperado (10:39:50 y 3100mD+ marcó mi reloj), pero teniendo en cuenta que aún notaba fuerzas dentro, que lo me jodió fueron los pies, y que a las personas con las que hablé les dio más distancia, 64km y poco, quizá por el rodeo ese del final, no estuvo tan mal. Además tanto organización como recorrido me gustaron (los voluntarios muy bien en general; los dos señores en el Pilón de Peñalba de 10, super-amables), así que esta Travesía de los Aquilianos es altamente recomendable.

viernes, 29 de abril de 2011

Sendero a Montserrat

Esta Semana Santa mi pareja RL y yo hemos ido a pasar unos días a Barcelona. Ella ya había estado muchas veces; yo también, pero apenas había visto nada (siempre fui "ocupado" con alguna competi/entreno con la bici, o con el tiempo justo para algún concierto), por lo que se puede decir que la he descubierto en esta intensa semana. Y la verdad es que es una ciudad bonita, con múltiples atractivos.

Los primeros días fueron de patear por las calles visitando las postales típicas: Diagonal, Ramblas, Plaza Catalunya, la zona del Maremagnum y la Barceloneta, la Villa Olímpica, la zona antigua,... Estos "paseos" retrasaron la recuperación de nuestras piernas, y sobre todo de mis maltrechos pies, que venían reventaillos de la carrera de Folgoso do Courel, pero valieron la pena por la compañía y lo que pudimos ver.

El miércoles, aprovechando la hospitalidad de nuestros anfitriones que se ofrecieron a llevarnos (gracias por todo), pude cumplir un caprichito: hacer una ruta corriendo hasta el monasterio de Montserrat. Había visto en internet algunas rutas desde distintos lugares, pero como no los tenía anotados, opté por improvisar. Así, bajé del coche después de un pueblo llamado El Bru, ya que por allí se veían carteles de rutas.

Empecé un poco a la aventura, sin saber hacia dónde tenía que ir, orientándome siempre hacia arriba, hacia el borde de las torres de piedra. Al rato pregunté a un mountainbiker, y me indicó cómo podía llegar: que subiese hacia un lugar llamado Can Mançana, al parecer punto habitual de encuentro de gente que va a hacer deporte por la zona, y que después ya vería claramente el sendero.
Y así fue. A los 45min. aproximadamente llegaba allí trotando y encontraba una ruta muy bien señalizada, con marcas y con postes. Mi sorpresa fue que esperaba subir todo el rato, sin embargo el sendero era un sube-baja continuo pero sin grandes desniveles (me salieron sólo 750mD+ en todo el trayecto), por la falda de la montaña, con algún paso que sería algo comprometido si estuviese lloviendo, pero no era el caso.

Corriendo siempre por ese estrecho sendero, a veces con unas vistas impresionantes sobre el valle y otras oculto entre vegetación, llegué a un punto flipante: una roca-mirador próxima al monasterio, desde la que se desciende por unas escaleras de cemento y piedra con el objetivo a la vista. Al final, tras casi 3h de carrera-trote (a las que habría que descontar un par de paraditas a sacar fotos y a hablar con unos escaladores), y no-tengo-ni-idea kilómetros, pude tocar la pared del hogar de la Moreneta, bajo la extraña mirada de los múltiples turistas que allí había ("¿y ese friki de las mallas?", pensarían).

Los siguientes días, contento por mi "peregrinación", volvimos a ejercer el turisteo: ruta de casas modernistas, Parque Güell, Sagrada Familia, Hospital de San Pau, Tibidabo, Montjuic y su espectáculo de las fuentes, etc.

Y cuando el viaje tocaba a su fin, el sábado, dos buenas sorpresas. Una, que se celebraba el Sant Jordi, y no sólo pudimos "pasear" por los atestados puestos de libros y demás, sino que cumplimos con la tradición de la rosa y el libro (me cayó uno de Desnivel de rutas por la Maginot Cantábrica, comprado en uno de los dos "puestos montañeros" que había; gracias, RL, disfruta tu flor). Y otra, que nos invitaron a ver un partido del Barça, en directo y a unos metros del cesped, y, aunque no soy muy fubolero, reconozco que me hizo ilusión ver un partido de 1ª división y un estadio como ese, enorme.
El domingo tocó volver a casa, claro. Eso sí, al bajar del avión-feria de RyanAir, teníamos las pilas más cargadas... y ganas de volver a BCN.